En Chile, junto a la gran mayoría que se abstuvo, contra Boric y Kast

Por Juan Giglio

En la segunda vuelta de las elecciones de Chile se enfrentan dos candidatos patronales, José Antonio Kast del Frente Social Cristiano, que en la primera tanda electoral obtuvo 1.960.000 votos (28%) y Gabriel Boric, de la coalición Apruebo Dignidad- Frente Amplio y el Partido Comunista-, que viene de sacar 1.815.000 de votos (25,7%).

Sin embargo, el resultado más importante de la primera vuelta no lo consiguió ninguno de los dos, sino la enorme abstención, ya que casi el 60% no fue a votar, dándole la espalda al régimen. De manera distorsionada, como siempre sucede en las elecciones burguesas, el movimiento de masas se puso en sintonía con el proceso rebelde que tuvo lugar dos años atrás y que fue traicionado, entre otros sectores, por Boric y el PC.

Esta gente, cuando la rebelión -que tuvo su centro en Santiago de Chile- estuvo a punto de tumbar al gobierno ultra derechista de Piñera, impuso el “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución”, con el propósito claro de desviar la perspectiva insurreccional hacia el pantano de la institucionalidad “democrática” de la burguesía, organizando las elecciones constituyentes y presidenciales.

La izquierda, que mayoritariamente apoya a Boric, debido a las ideas "fascistas” de Kast, justifica esta postura en el hecho de que existiría un “giro derechista” de la sociedad. En realidad, lo que hay en Chile es un proceso de “calma” previo a otra tormenta social. ¡Aunque hayan desviado las movilizaciones, los de arriba no pudieron derrotarlas mediante una represión sangrienta, como sucedió luego del golpe pinochetista en los 70!

Quienes sostenemos las banderas de la revolución debemos incentivar el repudio de las masas hacia el régimen, en vez de ilusionarlas diciéndoles que votando cambiarán algo. ¡Debemos agitar con claridad que, cualquiera de los que gane aplicará el mismo plan de ajuste, saqueo y represión, al servicio de los grandes monopolios!

Por más que Kast tengan ideas fascistas, estas no le alcanzarán para llevarlas adelante, para eso debe contar con una situación social favorable, como la que tuvieron las dictaduras fascistas, que para hacerse del poder movilizaron a un sector de población para aplastar a la clase trabajadora y el pueblo pobre en lucha. Hitler y Mussolini no sólo ganaron elecciones, también armaron a sectores de la clase media y el “lumpen proletariado” (marginales) para atacar con saña a los de abajo.

Si esta fuera la verdadera situación de Chile, en vez de convocar al voto, los revolucionarios y las revolucionarias tendrían que convocar a la clase trabajadora a armarse, formando piquetes de autodefensa y milicias para liquidar al "huevo de la serpiente" fascista. Por todo esto, desde nuestro partido, no apoyaremos a ninguno de los candidatos patronales, sino que convocaremos a rechazarlos y a seguir atizando las brasas de la rebelión rebelión.

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