38 años de democracia capitalista y la necesidad de la democracia directa


Por Hernán Centeno

Este 10 de diciembre se cumplirán 38 años desde que asumió el primer presidente elegido mediante el voto popular -Ricardo Alfonsín- luego de la caída de la última dictadura militar, producida por un proceso de movilizaciones obreras y populares que obligó a la burguesía a reinstalar la institucionalidad “democrática”, con el propósito de mantener en pie el Sistema Capitalista semi-colonial. Este régimen es una de las formas en que se concreta el dominio sobre el conjunto de la sociedad por parte de los capitalistas. 

Más allá de esto, la imposición de este andamiaje institucional "democrático", constituyó una gran victoria para el movimiento de masas, ya que no es lo mismo organizar las luchas o las peleas políticas en el actual contexto -donde rigen ciertas libertades, como el derecho a reunión o a la protesta- que en medio de una dictadura militar, que obliga a los luchadores y las luchadoras socialistas a actuar en la clandestinidad, tratando de preservar sus vidas y su propia libertad. 

En ese sentido, los revolucionarios y las revolucionarias no dudamos: ¡Cuando un régimen democrático burgués corre el riesgo de ser reemplazado por una dictadura militar, nos ponemos al frente de la movilización para defenderlo! Sin embargo, nuestro objetivo estratégico no es este, sino la conquista del poder por parte de los trabajadores y el pueblo para construir el sistema más democrático de todos: el Socialismo. 

La “democracia burguesa” funciona para que los representantes de los verdaderos dueños del país -los monopolios- debatan entre sí y resuelvan sus diferencias dentro de la Cámara de Diputados y Senadores. Allí discuten y votan parte sustancia de los planes que pretenden aplicar para garantizar lo único que les interesa: la continuidad del proceso de explotación de la mayoría de la población, los trabajadores y trabajadoras, al servicio de su propio enriquecimiento. 

Aunque los socialistas podemos aprovechar este mecanismo, tratando de metiendo algunos legisladores en el Congreso, son los grandes patrones los únicos capaces de realizar las costosísimas campañas electorales que les permiten ganar las elecciones, utilizando todos los recursos con que cuentan, como el manejo de los medios de difusión o el aparato represivo para presionar o amedrentar a los/as votantes. 

Debido a la crisis cada vez más profunda del Sistema Capitalista y la radicalización de la resistencia obrera, a los patrones se les hace cada vez más difícil gobernar mediante este gran engaño "democrático". Por eso, cada vez más recurren a la principal herramienta que tienen para defender sus intereses -la represión- a través de sus fuerzas “oficiales”-policía, gendarmería, prefectura, etc.- o las bandas parapoliciales. Lo que hemos denominado "Contrarrevolución Covid" forma parte de esta tendencia, ya que la burguesía exageró la peligrosidad del virus para imponer restricciones a las libertades.

La democracia de los capitalistas no es otra cosa que la dictadura del capital, razón más que suficiente para que los/as de abajo luchemos por otro sistema en el cual las masas gobiernen de manera directa, discutiendo todo en organismos de base -como las asambleas populares- para que a ningún gobierno se le ocurra traicionar la voluntad de la mayoría. Ese mecanismo es muy parecido al que rigió durante los primeros años de la Revolución Rusa, a través de los soviets, que actuaban como grandes asambleas obreras, de soldados y campesinos. 

Sólo a través de la democracia directa se podrá discutir lo que verdaderamente le importa a la mayoría. Sólo allí y sin ninguna distorsión "parlamentaria", los trabajadores y el pueblo podrán votar las medidas que cuestionen el poder e interese de los grandes saqueadores de las riquezas naturales, para ponerlas al servicio de las mayorías y distribuir su producción de manera equitativa. Sólo allí se podrá impartir justicia, castigando a los que durante años lucraron explotando a millones.  

La situación de crisis y las luchas han puesto nuevamente en el tapete la necesidad de acabar con este Sistema Capitalista e imponer el Socialismo. Los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes debemos unirnos para impulsar con todo esta perspectiva en cada uno de los conflictos y movilizaciones, mostrándole al movimiento de masas que la satisfacción de sus reclamos más elementales está directamente relacionada a la conquista del poder por parte de la clase obrera.

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