El gobierno, rumbo hacia el cadalso


Por Damián Quevedo

El gobierno se encamina a una derrota electoral, mucho mayor a la de las PASO, aunque las encuestas muestran menos de lo que dice la calle, ya que mayoría de los encuestadores afirman que el oficialismo perdió cuatro de cada diez votos obtenidos en 2019. Esta diferencia probablemente sea mayor, teniendo en cuenta los sucesos de esta semana que erosionaron aún más la imagen presidencial.

Uno de estos ha sido la disparada del dólar "blue", que pasó los doscientos pesos, llegando de esa manera a una brecha de más del 100%, lo que obligó al Banco Central a salir a comprar verdes, debilitando así las ya magras reservas públicas. El otro acontecimiento fue el crimen del kioskero, que terminó con movilizaciones desde las cuales se cuestionó abiertamente  al gobierno.

En ese marco, el ministro de seguridad Sergio Berni dejó correr la idea de renunciar luego del domingo, declaración que puede ser sólo una frase en medio de la crisis o, como suponen muchos, el adelanto de la retirada de varios funcionarios vinculados al kirchnerismo duro. El cierre electoral oficialista tuvo el mismo tono que la campaña anterior, sin propuestas concretas y pletórica de quejas por la "herencia" macrista y la pandemia... ¡La muestra cabal de un gobierno sin ningún rumbo!  

En el círculo íntimo ya están pensando en los fusibles a cambiar, ante una posible, casi segura, catástrofe electoral. La mayoría de los protagonistas del peronismo y la vicepresidenta Cristina Kirchner están pensando quién será el reemplazante de Martín Guzmán si el resultado electoral del domingo es demasiado adverso... No solo es difícil encontrar un candidato que se atreva a empuñar el timón de una economía exhausta. El gran problema es que no está claro si el rumbo será el de un ajuste racional o si, a partir del lunes, habrá radicalización del modelo populista[1]

El problema de fondo es que el presidente no logró un acuerdo sobre la deuda externa, profundizando la crisis económica, que se expresa en más inflación, estancamiento y pérdida de mercados para las principales exportaciones locales. El cambio de un ministro de economía en este contexto es casi la confirmación de la magnitud de este proceso y de la impotencia del oficialismo.  

Este domingo, el Frente de Izquierda, al que apoyamos, puede hacer una elección mucho mejor que la anterior, aunque más allá del ingreso de un legislador o legisladora más, ese lugar conquistado debe servir para acompañar las luchas que vendrán, dándoles una dirección revolucionaria, sindical y política. El FIT debería salir a agitar con fuerza la necesidad de acabar con el ajuste y los ajustadores, mediante otro Argentinazo que de lugar a un gobierno obrero y socialista. ¡No existe otra salida, para los de abajo, que esta!

Para eso, sus partidos tendrán que jugar un papel eficiente a la hora de unificar los conflictos por abajo, construyendo un Centro Coordinador de la resistencia o Asamblea Nacional de Trabajadores y Trabajadoras, que se convierta en el faro político que ilumine el destino de los laburantes, con las banderas del Socialismo.


[1] Clarín 12//11/2021

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