Ahora, el FITu debe convocar a luchar contra el acuerdo con el FMI


Por Damián Quevedo 

Alberto busca cerrar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario, postergado en parte por las elecciones pero centralmente por la desconfianza del organismo sobre la solidez del gobierno. El FMI espera cierta capacidad de cumplimiento, que el kirchnerismo todavía tiene que demostrar.  

Si bien existen puntos acordados, el organismo internacional quiere que el paquete general pase por el Congreso, con la idea de que el contrato tenga el aval de todos los partidos patronales que lo integran. Este punto es de crucial importancia para el Peronismo, ya que luego de perder quórum propio en el Senado y varias bancas en Diputados le será más difícil lograr consenso.  

El problema no está determinado por la falta voluntad de la oposición patronal de cerrar el trato, ya que ese es un punto de coincidencia entre oficialistas y el resto. La preocupación es qué pasaría si la crisis explota en manos de la actual gestión sin dar lugar a un recambio más o menos coherente y con cierta capacidad de garantizar lo pautado. 

Cristina no lo es, pero tampoco Juntos por el Cambio, que está partido en varios bloques que se están matando para ganar la conducción del espacio. Entendiendo esto, una vez terminado el recuento de votos, Alberto Fernández envió una señal al FMI, diciendo que el acuerdo será garantizado por él y el Frente de Todos. ¡Eso significa que el kirchnerismo y principalmente Cristina Fernández  avalan el acuerdo! 

Los principales puntos de concordancia giran en torno al ajuste fiscal, a través del cual se plantean reducir el déficit a un 3% y liberar las tarifas energéticas, que han sido un gran punto de discusión en el kirchnerismo antes de las elecciones. ¡El consenso alcanzado entre los y las “progresistas”, deja en claro que la preocupación de Cristina por los precios de los servicios era meramente electoral!  

El otro aspecto importante es lo que el FMI denomina entrega de "fondos frescos", o sea dólares para cubrir los vencimientos de deuda, profundizando un círculo vicioso histórico que a la larga generará más deuda y más crisis. ¡La única receta que tiene el gobierno “nacional y popular” es la de pagar deuda con más préstamos, un recurso que tiene un techo muy bajo, porque tarde o temprano se agota!  

Sabemos que la izquierda se opondrá a este acuerdo en el Congreso, denunciando que significará más ajuste. Sin embargo, la oposición dentro del parlamento, aunque correcta es insuficiente. Las bancas ganadas por el FITu deberían ser puestas a disposición de lo fundamental, que es alentar la acción directa, impulsando huelgas parciales, movilizaciones, piquetes y otro Argentinazo o Huelga General.  

Para eso no contamos con la CGT y la mayoría de los sindicatos, que al estar conducidos por burócratas traidores, funcionan como sostenes del ajuste. Por lo tanto, lo que corresponde es poner en pie una Asamblea o Centro Coordinador de las Luchas, que tome en sus manos -de manera democrática- la organización de la pelea de fondo, que además de liquidar al ajuste se plantee conquistar un gobierno obrero y popular que reemplace al de los capitalistas.

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