Vacunas para niños y niñas y cierta "pereza" llamada claudicación


Por Musa Ardem

Los monopolios de la "Big Pharma" continúan impulsando sus campañas vacunatorias, no para resolver los problemas sanitarios del conjunto, sino con el propósito mezquino de recaudar millones y millones, aprovechando uno de los negocios más fabulosos de la historia del Capitalismo. Para eso mienten, mienten y mienten, valiéndose de las voces e imágenes de sus plumíferos y voceros "médicos" a sueldo. 

Una de las maneras de engordar sus bolsillos es aplicarles las vacunas a los pibes y las pibas, más allá de que la absoluta mayoría no ha sufrido ni sufrirá consecuencias graves con el virus. Alguna vez se dijo que la forma más sofisticada de la pereza consiste en ocuparse en cualquier otra cosa distinta de la que es menester ocuparse.

Por eso, cuando el país debate la posibilidad de inocular a millones de niños con productos experimentales -de probados efectos adversos- para protegerlos de una enfermedad que no contraerán y, que una vez inoculados, igualmente contagian; cierta izquierda se desgañita en asuntos de poca monta que a nadie interesan. Aunque esta "pereza" en política tiene un nombre más duro: claudicación.

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