¡Somos negacionistas... negamos que el imperialismo pretenda curarnos!

 

Por Francisco Ramos 

Lenin, casi advirtiendo lo que sucede en la actualidad, decía que la concentración fabulosa de capitales -dando lugar a monopolios- lejos de mejorar la calidad de vida de las mayorías, tendía a deteriorarla de manera cualitativa. Para explicar esta fórmula, utilizaba como ejemplo la desproporción en cuanto al desarrollo de la industria con respecto a la agricultura. ¡De haber conocido a Monsanto y otros productores de granos transgénicos, habría reforzado esta conclusión! ¡Ni qué hablar de la industria farmacéutica!

“El nombre de una cosa es por entero exterior a la naturaleza de la misma. Nada sé de una persona de la que sé que se llama Jacobus” (Marx).

Aunque a la salud se refiera, la OMS nada tiene que ver con esta, o por lo menos con el sentido que pretenden imponernos desde arriba. ¡Es más, el sentido de su existencia sería más bien el opuesto, el de la no-salud, ya que esta institución capitalista no es otra cosa que una plataforma de despegue de las mercancías producidas por los grandes laboratorios farmacéuticos, la “Big Pharma”.

¿Qué son estos laboratorios sino empresas íntimamente ligadas al capital financiero más concentrado, que hoy por hoy es el que ordena el mercado? Lenin, en su obra “Imperialismo fase superior del Capitalismo”, caracterizó que esta forma de producción evolucionó a una fase cualitativamente superior de socialización del trabajo, alcanzando una concentración fabulosa -o monstruosa- de capitales que dieron lugar a gigantescos monopolios.

Los bancos, dueños de la liquidez -una de sus funciones es la de juntar dinero para los capitalistas, mediante créditos- son los que han sido “naturalmente” seleccionados para dominar esta nueva y última fase de la producción capitalista. Lenin, como explica en el libro citado, toma la caracterización de Bujarin, que los explica como una especie de “ensamblaje” entre el capital financiero y capital industrial.

No puede entenderse al poder financiero por fuera de la producción, que en definitiva no es otra cosa que la generación del plusvalor extraído de la explotación obrera. Sus activos no valen nada sino esta plusvalía no se termina “realizando”, dando lugar a la ganancia -que se obtiene en el mercado- como lo demuestran las explosiones de las burbujas financieras, cada vez que la producción colapsa.

Muchos plumíferos progres quieren hacernos creer que el capitalismo podría salvarse limitando al poder financiero, a los “buitres”. Según estos, los “capitalistas buenos” -productores- serían víctimas inocentes de los banqueros y otras variantes de la usura internacional, como los dueños de los fondos de inversión, del tipo Blackrock o The Vanguard.

Sin embargo, este relato es ficticio, ya que ni los fondos de inversión ni los grandes bancos (si es que fuesen dos cosas distintas) existirían por fuera de la producción industrial y la plusvalía que proviene de esta, para después realizarse a manera de ganancia. El caso de los laboratorios esta relación no sólo existe, sino que es el elemento clave que los explica y potencia:

Las fusiones en la industria farmacéutica, una de las formas más avanzadas de concentración del capital, han aumentado notoriamente en estos años, sobre todo en la industria de la manipulación genética, a tal punto que durante 2019 alcanzó los 420.000 millones de euros, un 10% más que en 2018 (según datos de la agencia Bloomberg). Celgene por BMS -operación en 77000 millones- Gilead Science a Immunomedics -17000millones- Allergan por parte de Abbvie (Datos de Infobae y Bloomberg).

Los grandes bancos del mundo jugaron un papel preponderante en esas fusiones, como el JP Morgan, que no casualmente organiza todos los años la Healthcare Conference, donde reúne la flor y nata del sector farmacéutico (PHARMABIZ.NET). En esta conferencia fue donde se definió, entre otras, la fusión de Celgene y BMS. (leadersleague.com). En el tope absoluto de emisión de acciones para buscar fondos en biotecnología, encontramos a Goldman Sachs, JP Morgan, Bank of America, Merrill Lynch (Bofa) (baybridgebio.com/blog/top_ib_ipo.html.)

En apenas 18 meses, entre 2018 y 2019, solo en comisiones financieras estas inversiones en el rubro biotecnológico dejaron más de 500 millones en ganancias para los bancos, una suma irrisoria si se las compara con las ganancias obtenidas por las ventas de las farmacéuticas, con las cuales el capital financiero se relaciona de manera orgánica. Un ejemplo de este relacionamiento es la compra de Monsanto por Bayer, que dio lugar a la fusión, donde los bancos Merry Lynch, Goldmand Sachs y JP Morgan aportaron US$ 57000 millones. (http://www.ecomundo.com.ar/mundo-segun-bayer/)

Otro caudal de fondos para la financiación de la industria biotecnológica, proviene de lo que se llama la banca en las sombras, SBS, donde se encuentran, entre otros fondos de inversión, Blackrock y The Vanguard Group. Cuando los bancos no pueden, debido a las regulaciones, otorgar créditos -que no estén respaldados por su capital- aparecen estas entidades no reguladas, que en funcionan como pooles de fondos, que fluyen hacia las empresas más rentables.

De acuerdo al Financial Stability Board, en 2014 el SBS movía a nivel global unos 80 billones de dólares, dos billones más que el PBI mundial de ese período. El año pasado, en medio de la cuarentena y ofensiva empresarial para imponer las vacunas transgénicas, la agencia de calificación imperialista Moodys, elevó la calificación de la industria farmacéutica, proyectando que esta aumentaría entre un 2% 4% de sus ganancias.(el capital financiero.com)

Junto con esto, la Reserva Federal yanqui, la FED, le otorgó a Blackrock, el manejo de la consultoría relacionada a cómo y dónde destinar los fondos para que se utilizarán para el proceso de reactivación postpandemia (expansión.com) Por lo tanto, los capitales de esta cueva de la usura internacional (con inversiones en Pfizer, Astrazeneca y otros laboratorios) jugará un papel decisivo en los próximos movimientos del capital imperialista.    

Lenin, casi advirtiendo lo que sucede en la actualidad, decía que la concentración fabulosa de capitales -dando lugar a monopolios- lejos de mejorar la calidad de vida de las mayorías, tendía a deteriorarla de manera cualitativa. Para explicar esta fórmula, utilizaba como ejemplo la desproporción en cuanto al desarrollo de la industria con respecto a la agricultura. ¡De haber conocido a Monsanto y otros productores de granos transgénicos, habría reforzado esta conclusión! ¡Ni qué hablar de la industria farmacéutica!

En ese sentido, durante el mes de abril de 2018 se filtró un informe del gigante Goldman Sachs, indicando que la posibilidad de desarrollar curas de una sola toma es uno de los aspectos más atractivos de las terapias genéticas, ingeniaría genética de células y edición de genes. Pero, a la hora de los negocios, este tipo de tratamientos apunta para otro lado, ya que a los capitalistas que venden remedios no les interesa curar, sino vender sus productos, para lo cual necesitan un cuerpo social vivo, pero al mismo tiempo crónicamente enfermo.

Esto es algo parecido a cómo actúan los narcos, que sólo difieren de la industria oficial porque por el carácter “ilegal” de sus productos. Estos, para ganar fortunas, tratan de consolidar un mercado -el de los adictos- que es verdaderamente “cautivo”, ya que muchos de estos, aunque no tengan dinero para comprar sus drogas, son capaces de robar e incluso asesinar a otras personas.

Los monopolios medicinales actúan de la misma forma, creando la necesidad del consumo de sus fármacos, una especie de “Matrixx” que mantiene a buena parte del mundo -enfermo- conectada a su producción. Ahora, con la propalación sistemática del miedo, utilizando los medios masivos de difusión, están creando las condiciones para que eso suceda, haciendo que millones de personas, atemorizadas, miren a sus vacunas como la “salvación” frente a un enemigo, que en realidad no es tan peligroso, sino que lo han fabricado como tal.

La biotecnología que está detrás de estos mercaderes de la muerte, no significa acabar con las enfermedades sino lucrar a costilla de las mismas. Un ejemplo de esto sucede con los manejos del laboratorio Gilead, de capitales yanquis, uno de cuyos productos “estrella” está dedicado a la Hepatitis C. El remedio en cuestión no la cura, más bien no le interesa hacerlo, ya que la reducción de pacientes con esta sintomatología les significaría dejar de venderlo.  

Curar definitivamente a los enfermos y enfermas de Hepatitis C, significaría que estos dejen de transmitir el virus a otros y otras, reduciendo el cupo de pacientes, que es la fuente de las ganancias de Gilead. En relación al Covid-19, ocurrió algo parecido cuando los gobiernos decidieron otorgar subsidios a las clínicas receptaras de personas contagiadas. ¡Estas empresas capitalistas fabricaron durante meses estadísticas mentirosas para seguir recibiendo ese dinero!

¿Negacionistas? ¡Si, casi como una cuestión de principios!

Para obtener semejante nivel plusvalía, que fluye entre las industrias falsamente dedicadas a curar personas, las clases poseedoras necesitan atacar la calidad de vida de las masas, destruyendo conquistas, rebajando salarios y dejando en la calle a millones. Por esos, junto al incremento de los negocios farmacéuticos, los dueños del mundo tratan de profundizar el saqueo de los países dependientes a través del cobro de las deudas usurarias, cuyos beneficiarios son los mismos que están detrás de la biotecnología.

Esta exacción fenomenal de plusvalía colaborará con una mayor concentración de capital en rubros destructivos, como la fabricación de armas y de productos que lejos de curar a millones sirven para mantenerlos enfermos de por vida. En ese marco, Alberto y sus secuaces forman parte del mismo circuito, actuando como agentes decadentes de los fondos de inversión y sus industrias.

En ese marco, no es casual que detrás de muchos de estos negocios aparezca la figura de Hugo Sigman, lobista del laboratorio imperialista Novartis y el principal patrón de la industria medicinal de nuestro país. En 2009, durante la pandemia de Gripe A, Sigman también tuvo un rol a la hora de conseguir la producción nacional de vacunas. A través de un acuerdo con el laboratorio suizo Novartis obtuvo la licencia para fabricar la vacuna en el país… el ministerio de salud ya confirmo que compra de 11 millones de dosis. (Infobae)

El capital financiero ha creado la época de los monopolios. Y los monopolios llevan siempre consigo los principios monopolistas: la utilización de las “relaciones” para las transacciones provechosas reemplaza a la competencia en el mercado abierto. Es muy corriente que entre las cláusulas del empréstito se imponga la inversión de una parte del mismo en la compra de productos al país acreedor, particularmente de armas, barcos, etc. (Lenin, El Imperialismo, fase superior del Capitalismo) 

Debido a nuestros reparos sobre las vacunas transgénicas, la cuarentena y otras medidas “sanitarias” nos han acusado de "negacionistas". ¡A esta gente le decimos que sí, que tienen razón, ya que negamos, casi como una cuestión de principaios, todo lo que proviene del imperialismo, porque de su mano no hay más que destrucción y muerte! En ese sentido tomamos como propias las palabras del Che Guevara, que en noviembre de 1964, dio en uno de sus famosos discursos: recordemos siempre, que no se puede confiar en el imperialismo pero ni tantito así, nada.” 


La vacunación masiva puede hacerte rico... ¡al menos si es dueño de una corporación farmacéutica! 

Por Michael Pröbsting, Secretario Internacional de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, 22 de junio de 2021, www.thecommunists.net 

Hace unas semanas, la campaña The People's Vaccine Alliance publicó un comunicado en el que informaba que las ganancias debido a los golpes de Covid-19 han ayudado al menos a nueve personas a convertirse en multimillonarios. El informe señaló: "Entre ellos, los nueve nuevos multimillonarios tienen una riqueza neta combinada de $ 19,3 mil millones (15,8 mil millones de euros), suficiente para vacunar completamente a todas las personas en países de bajos ingresos 1,3 veces". [1] 

Entre estos nuevos multimillonarios de vacunas se encuentran el director ejecutivo de Moderna Stephane Bancel, su homólogo de BioNTech, Ugur Sahin, así como tres cofundadores de la empresa china de vacunas CanSino Biologics. Estos hechos demuestran, una vez más, que las actuales campañas de vacunación masiva que llevan a cabo los gobiernos capitalistas (y apoyadas por sus medios de comunicación, la burocracia reformista y los académicos liberales) presentan gigantescas oportunidades para enriquecerse rápidamente. 

Esta noticia no sorprende a los marxistas ni a todos los activistas de mentalidad crítica. La CCRI ha señalado desde el inicio de la Contrarrevolución COVID-19, en la primavera de 2020, que las clases dominantes de todo el mundo se han aprovechado de la pandemia para sus intereses políticos y económicos. [2] Por un lado, han iniciado un proceso de expansión masiva del estado policial y de vigilancia, lo que ha resultado en un cambio de la democracia parlamentaria hacia el bonapartismo estatal chovinista, por lo tanto una expansión de los regímenes estatales autoritarios. Por otro lado, las grandes corporaciones han utilizado la crisis para generar ganancias gigantescas y hacer avanzar el proceso de monopolización. 

Por todo esto, los nueve neo-multimillonarios mencionados anteriormente son parte de una tendencia general. Como hemos mostrado en varios artículos, la Contrarrevolución COVID-19 ha llenado gigantescamente los bolsillos de los súper ricos. Según un informe de Bloomberg, "las 500 personas más ricas del mundo agregaron $ 1.8 billones a su patrimonio neto combinado este año [2020, Ed.]". [3] Otros informes han mostrado la misma tendencia. [4] 

Sólo la izquierda capituladora se niega a reconocer estos hechos elementales y sigue defendiendo básicamente todas las campañas de gobierno (como encierros, prohibición de eventos masivos con el pretexto de “distanciamiento social”, vacunación masiva, etc.). [5] Varios de estos partidarios de la política de bloqueo incluso piden un toque de queda más prolongado y draconiano para las masas populares (ver, por ejemplo, la notoria campaña burguesa “ZeroCovid”). [6] 

Para evitar malentendidos. No negamos la existencia de una pandemia ni somos anti-vacunas. Pero no hay que caer en el otro extremo y creer ingenuamente las declaraciones y campañas oficiales de los gobiernos capitalistas y sus medios de comunicación. Como hemos señalado en numerosas ocasiones, muchas pandemias y enfermedades que se han cobrado numerosas vidas, en parte en números similares como COVID-19, nunca han provocado que los gobiernos impongan medidas autoritarias tan dramáticas como ha sido el caso en los últimos 16 meses. [7] Simplemente tomemos en cuenta los millones de personas que murieron en las pandemias de influenza en 1957-58 y en 1968-69, las muertes anuales causadas por el VIH / SIDA, por TBC, etc. O el hecho de que, según la OMS, millones mueren por año como resultado de largas jornadas laborales. [8] 

En resumen, si la respuesta de los gobiernos capitalistas a la pandemia de COVID-19 fuera impulsada por consideraciones de salud. ¿Por qué nunca han lanzado una respuesta similar a todas las demás pandemias? ¿Porqué ahora, qué cambió? La respuesta es bastante obvia: los gobiernos capitalistas de hoy se preocupan por la salud pública tanto como en el pasado (es decir, nada). Pero hoy están en medio de la peor depresión de la economía mundial capitalista y, al mismo tiempo, enfrentan el repunte más dramático de las luchas de clases al menos desde 1968-76. [9] En otras palabras, la clase dominante necesita desesperadamente la pandemia como pre-texto para paralizar y controlar a las masas y crear nuevas oportunidades de negocios rentables.  

Además, contrariamente a las afirmaciones oficiales, se ha demostrado que la política de confinamientos o "lockdown" no es eficaz, como lo demuestra el caso de Suecia (así como varios estudios globales como los del profesor John Ioannidis). [10] Este país nunca ha impuesto medidas tan draconianas hasta ahora. Sin embargo, tuvo un exceso de mortalidad total menor en 2020 que la mayoría de los demás países europeos que recurrieron a la política de toques de queda masivos prolongados y repetidos. [11] 

Finalmente, solo los sirvientes ingenuos de la clase dominante pueden confiar en las promesas que los gobiernos y sus medios de comunicación han hecho sobre la efectividad de las campañas masivas de vacunación. Tomemos a Chile, uno de esos países del mundo con la tasa más alta de vacunación, a pesar de lo cual, el virus se está propagando rápidamente. Es cierto que las infecciones se han propagado menos en Europa en los últimos meses. Pero esto es principalmente el resultado de la cálida temporada de verano: el año pasado vimos el mismo desarrollo (en un momento en que no existía ninguna vacuna). ¡Lo único seguro es que el negocio de la vacunación aumenta las ganancias de las corporaciones farmacéuticas!  

Concluyamos afirmando una vez más, que todas las corporaciones farmacéuticas deben ser expropiadas y nacionalizadas bajo el control de los trabajadores. Ésta es la manera de asegurarse de que solo se produzca una vacuna que sea probada seriamente y que sirva a la salud pública y no al beneficio de unos pocos. También es la condición previa para la cooperación internacional entre todas las instituciones, en lugar de una rivalidad imprudente entre perros. Solo esa planificación y coordinación mundiales redundarán en una mejora de la salud y las condiciones de vida de la población mundial (y no solo de la de los países ricos). Además, ¡Los socialistas deben continuar luchando contra la política de confinamientos y las restricciones de los derechos democráticos! ¡Sin policía y estado de vigilancia! 

(Ver todas las referencias)

Los laboratorios bloquean la investigación y desarrollo de terapias alternativas eficaces

Nota escrita por Juan Giglio en mayo de 2021

Desde CS venimos denunciando que los gobiernos capitalistas utilizan al Covid-19 para emprender una dura ofensiva contra el movimiento de masas, empujándolo a “quedarse en casa” y no pensar en otra cosa que no sea su vida, de manera de desviar la atención del conjunto y, en ese marco, imponer un ajuste tremendo que significa rebajas salariales nunca vistas, liquidación de conquistas laborales, despidos a mansalva y un largo etcétera de ataques al nivel de vida de los trabajadores y los pueblos. 

Además, las grandes empresas monopólicas, ligadas a la biotecnología medicinal, la virtualidad y las finanzas internacionales, están aprovechando la ocasión para realizar negocios gigantescos, razón por la cual a sus dueños y CEOs les conviene mantener a millones aterrorizados, más que curarlos, ofreciéndoles sus productos y sus créditos usurarios. 

Nuestra denuncia nunca significó negar la existencia de contagios ni que, en ciertos casos -vejez, personas con comorbilidades o defensas insuficientes, etc.- estos pueden resultar letales. Por esa razón, venimos planteando la necesidad de enfrentarlos con metodologías que han demostrado gran efectividad, a pesar de no ser avaladas por la industria medicinal, que fabrica toneladas de vacunas -todavía son experimentales- con un único propósito, que es el de ganar fortunas. 

Sin ir más lejos, en nuestro país se han investigado y desarrollado varias técnicas muy eficientes, baratas y fáciles de aplicar, como el suero equino o el ibuprofeno soluble, que no han sido aprobados por los organismos estatales, debido a la oposición organizada por el lobby de los grandes laboratorios, que es el que le marca la agenda al gobierno. 

El médico especialista en medicina interna, investigador clínico y neumonólogo, Alexis Doreski, -MN 141740- que investigó en Córdoba acerca del ibuprofeno soluble, decía al respecto -en una nota publicada por Infobae el 11 de junio de 2020- Estamos ante una enfermedad inflamatoria y no tiene lógica tratarla sin un antiinflamatorio. 

Según Doreski, la idea de inhalar Ibuprofeno para desinflamar pulmones, surgió hace siete años, y es de Dante Beltramo, investigador principal de CONICET en CEPROCOR, quien modificó la molécula del ibuprofeno haciéndola 100% soluble en agua para administrarlo en nebulizaciones con el objetivo de tratar a pacientes con fibrosis quística... Beltramo empezó a investigar si era posible aplicar la molécula para esta nueva enfermedad. 

Un año después, Infobae entrevistó a Gustavo Villar, un médico de 51 años que utiliza el Ibuprofeno Soluble en la Fundación Respirar -dirigida por Doreski-  El tratamiento mostró buenos resultados en los más de 10 mil pacientes que ya la recibieron... puede cambiar la historia de la pandemia porque es fácil de aplicar, cualquier persona lo puede usar en su casa y es gratuito... (Infobae, 9 de mayo, 2021) 

Villar no se explica por qué el gobierno no lo aprueba: La gente se muere ahora y no nos dejan entrar en ningún hospital, aunque el familiar vaya con las ampollas y el consentimiento informado en la mano”, afirmó. “El tratamiento es gratuito. Lo dona la fundación y no tiene costo. Nunca se pensó en lucrar con esto. Tratamos de que no se interne a los pacientes, porque después no podemos entrar a los hospitales a nebulizarlos”. 

A los científicos que cuestionan el “dogma” oficial, impulsando tratamientos alternativos, les debe quedar claro que la lucha por la salud de la mayoría es política, porque deben enfrentar los intereses de las grandes multinacionales farmacéuticas, que no pretenden resolver rápida y expeditivamente la crisis sanitaria, más bien lo contrario, ya que lucran con su existencia. ¡Para eso será necesario derrotar el plan del gobierno, que es el plan de estos monopolios, a través de la lucha obrera y popular! 

Para construir otro plan sanitario, habrá que financiarlo con fondos provenientes del no pago de la deuda externa y de la aplicación de impuestos progresivos a las grandes empresas. Así se podrá quintuplicar, o más, el presupuesto y poner en pie nuevos hospitales con todos los recursos y el personal que sea necesario. Un plan de estas características debería, además, jerarquizar y priorizar la investigación independiente, alejada de la influencia de la industria farmacéutica.

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