La Guerra Comercial dentro del FMI: más y más crisis capitalista

Por Damián Quevedo

El cuestionamiento hacia Kristalina Georgieva -como directora del Fondo Monetario Internacional- es apenas otro episodio de una crisis que no se puede cerrar en lo inmediato. La jefa del FMI fue acusada de manipular datos de un informe sobre inversiones, "Doing business", para beneficiar a China, cuando era directora del Banco Mundial, en 2018.  

La acusación dividió aguas dentro del organismo multinacional, entre los países de la comunidad europea por un lado y EEUU y Japón por otro. Si bien EEUU es el principal accionista del FMI, Francia viene teniendo peso político (como voz de Europa) en la elección de los directores.  

La decisión de EE.UU. de desafiar a Francia por el liderazgo del FMI podría reavivar las tensiones entre ambas naciones, tras las recientes desavenencias por un pacto de defensa con el Reino Unido y Australia, que supuso que este último país renunciara a un contrato multimillonario de submarinos con Francia. (Infobae 11/10/2021). 

Esta crisis y la disputa sobre el liderazgo del Fondo Monetario parece haberse cerrado, pero "si bien el Directorio ha ratificado a Georgieva al frente del FMI lo cierto es que analistas internacionales consideran que este episodio ha debilitado su figura y al mantenerla en su cargo algunos aventuran que también al organismo". (Ámbito financiero 12/10/2021)  

La pelea por la cabeza de la directora del Fondo Monetario, es la continuidad de la guerra comercial, en la que se utilizan todos los medios habidos y por haber, sin descartar una contienda bélica directa. La crisis capitalista es tan grande, que será muy difícil para las grandes potencias mantener organismos multilaterales compartidos entre quienes se pelean por el mercado mundial.

Esta situación crítica es particular, más allá de tener los rasgos comunes a las crisis de sobreproducción cíclicas propias del capitalismo, ya que la imposibilidad de hacer -inmediatamente- una guerra abierta y a gran escala hace que el estancamiento se prolongue sin que se avizore una salida. La necesidad del capitalismo de continuar sus ciclos de acumulación, hará que se reproduzcan episodios como la disputa en el FMI, en todos los organismos compartidos por las potencias en pugna.  

Esta crisis confirma la tesis de Lenin, de que el imperialismo es la antesala del Socialismo, no sólo porque el desarrollo de las fuerzas productivas permitiría hoy a toda la humanidad vivir en un paraíso de abundancia (sólo negado por la burguesía) sino también porque las crisis -cada vez más profundas y prolongadas- darán lugar a nuevas rebeliones, realidad que debe ser aprovechada por quienes pretendemos ganar la conducción política del proletariado y las masas pobres.

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