Fernández en el Coloquio de Idea... del dicho al hecho

Por Damián Quevedo

"Fui a una cena con un importantísimo empresario, de una de las empresas de alimentos más importantes de este país. En ese momento del macrismo sus balances daban negativo. Y yo en un momento no pude con mi genio, y entonces le dije mire fulanito, pero no es chicana, no lo tome a mal. Porque la verdad es que durante los 12 años de nuestro gobierno, los gobiernos populistas, los balances eran todos positivos. Y yo le pregunté: ¿Qué fue lo que les molesta? ¿Cómo yo hablo, las cosas que digo? Se lo pregunto para corregirlo, porque es una pena", relató. (Clarín, 17 de octubre)

Igual que CFK, siendo consecuente con los hechos y no sus dichos, Alberto Fernández se presentó en el Coloquio de IDEA -el núcleo duro del empresariado local- para tratar recuperar consenso y expectativas entre los capitalistas de estos lares. Mientras tanto, Manzur se encargaba de las negociaciones con la gran burguesía imperialista y el Fondo Monetario. 

A pesar de que prometió más ajuste sobre la clase obrera, los empresarios se quedaron con la sensación de no haber obtenido mucho. El presidente les aseguró que liquidarán la doble indemnización y la prohibición de despidos. Sin embargo, estas medidas -tomadas en el marco del "quédate en casa”- no cambiarán la situación crítica de las patronales, porque ni siquiera han sido aplicadas, tal como está sucediendo con los controles de precios.  

El Presidente abogó por la creación de empleo registrado, y aseguró que también se dejará sin efecto la prohibición de despidos cuando la Argentina salga de situación de emergencia. Pidió colaboración contra la suba de precios e insistió con que "es momento de poner en marcha la economía". (Ámbito financiero 15/10/2021)  

Otra de las promesas oficialistas fue incorporar a la industria a gente que cobra planes. Esta idea no tuvo gran repercusión entre los capitalistas, que entienden que entre las miles que reciben esas migajas, no está la mano de obra joven y "calificada" que requieren para "aumentar la productividad" de sus empresas. La noticia de que no será posible una devaluación brusca, tampoco les llevó calma, ya que los patrones vienen exigiendo esta medida para licuar aún más el empobrecido nivel de los salarios. 

Los empresarios pretenden una mayor flexibilización laboral, porque en el contexto de crisis internacional y disputa de mercados, tienen dos opciones para ganar competitividad: incrementar la productividad mediante el uso de una maquinaria más avanzada -que no están en condiciones de lograr, debido a la crisis- o rebajar los salarios y avanzar sobre las condiciones de trabajo. ¡No queda ninguna duda, de que esto último es lo que buscan los empresarios locales!  

No es por falta de voluntad que Fernández no prometió ir a fondo, en lo inmediato, con los requerimientos empresariales, es por debilidad. No puede avanzar más contra la clase obrera, porque esta ya le puso un freno en las últimas elecciones y, tanto el gobierno como la burocracia sindical que lo acompaña, saben que un intento semejante podría provocar una rebelión, como la que se insinuó en diciembre de 2018, terminando con las aspiraciones macristas.   

El coloquio de IDEA mostró la endeblez del gobierno y la imposibilidad de la burguesía local de imponer nuevas condiciones laborales rápida y efectivamente. La izquierda debe ver que esta situación es ampliamente favorable para, por un lado, hacer una campaña electoral más audaz, que cuestione el capitalismo como eje central y, por otro, para convocar a construir un gran movimiento o partido de trabajadores, que se transforme en la herramienta de lucha fundamental de la clase obrera.

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