Evergrande, una burbuja a punto de explotar en nuestro continente


Por Damián Quevedo 

El contexto general para el estallido de la burbuja inmobiliaria en China es mucho peor para la economía mundial que el del 2008. Que ahora existe un proceso de recesión que hará mucho más grave el efecto de la quiebra del gigante inmobiliario chino, que como ya señalamos en notas precedentes está diversificado en varias ramas de la producción y entrelazado con empresas de varias partes del mundo, que acompañarán inevitablemente el colapso.  

En ese marco, América Latina será mucho más golpeada por una eventual caída de la corporación asiática que cuando explotó Lehman Brothers. Países como Chile, Perú y Brasil, dependen fuertemente del mercado chino del cobre, los dos primeros, y del hierro -el último- que es el principal abastecedor de este metal, que es básico para la industria de la construcción, una de las ramas centrales que será afectada por la crisis de deuda de la mega empresa asiática. 

Las posibilidades de que esta burbuja estalle son muy elevadas, como lo indican las señales emitidas por el principal mercado financiero de Asia: Evergrande anunció la suspensión de sus operaciones en la bolsa de Hong Kong.vLa compañía inmobiliaria, que arrastra una crisis de deuda por u$s300.000 millones, anunció que "el comercio de acciones será detenido". Desde inicio del 2021, el valor de las acciones cayeron 80%. (Ámbito financiero 03/10/2021).  

Los capitalistas vinculados a esta empresa tienen puestas sus expedientes en un rescate por parte del gobierno chino, posibilidad que parece cada día más lejana. China es, junto con EEUU y Japón, una de las potencias con mayor nivel de endeudamiento público en el mundo. Según datos del Banco Mundial, para principios del 2020 la deuda pública China, contando solo las empresas no financieras, ascendía al 310% de su PBI.

Esto hace que el gobierno del Partido Comunista Chino no pueda aventurarse  a salvar a una empresa, a riesgo de acelerar la crisis de deuda del Estado. Es desde todo punto de vista un callejón sin salida que llevará a un nuevo colapso financiero, con repercusiones globales. Probablemente, al igual que en las crisis precedentes, esta dinámica impulse una ola de protestas y luchas en el mundo, comenzando por los países más afectados, que no podrán evitar el efecto contagio. 

Si esta crisis golpea a Brasil, lo cual parece inevitable, Argentina también se verá afectada -no solo por ser proveedor de carne y granos al mercado chino- sino porque nuestra economía tiene una fuerte relación comercial con Brasil. La debacle del gobierno peronista, que viene de perder estrepitosamente las elecciones y se acerca a otra derrota histórica, se profundizará por este cataclismo económico, poniendo al país al borde de un nuevo Argentinazo. 

La izquierda revolucionaria debe prepararse para actuar en estas circunstancias, ubicándose no ya como una alternativa electoral, sino como opción de conducción del movimiento de masas, que ante la defección del peronismo busca desesperadamente un nuevo liderazgo. Desde Convergencia Socialista colaboraremos para poner en pie el partido o movimiento que afronte ese desafío estratégico.

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