Elecciones sindicales, oportunidad para construir una nueva dirección


Por Samuel Noyola

Elecciones sindicales. Las perspectivas de una nueva dirección.

Las elecciones primarias significaron un verdadero mazazo al oficialismo peronista, cuya crisis ha sido reconocida por muchos analistas como un punto de quiebre de este partido. La sensación de desgobierno responde a la incapacidad de timonear un barco en medio de una furiosa tormenta, desafío que la oposición patronal de Cambiemos tampoco está en condiciones de encarar a pesar de su triunfo, que no es ningún cheque en blanco. 

Según los últimos datos del INDEC, la pobreza llega al 40,6% de la población y existe un 10,7% de personas en situación de indigencia. En números, esto significa la existencia de 11,7 millones de pobres y casi 3,1 millones que están por debajo de la línea de la pobreza. Con una inflación que supera el 50% anual, una brecha cambiaria que ronda el 90/100%, se profundiza cada día más la caída del poder adquisitivo de los salarios y el consumo del conjunto, mientras que aumenta el nivel de desempleo, que se ubica en los dos dígitos.

Las consecuencias de esta crisis tendrán su reflejo en la reorganización del movimiento obrero, sobre todo teniendo en cuenta que Agosto ha significado el fin de las prórrogas sindicales decretadas por el gobierno y la burocracia sindical, maniobra que les ayudó a evitar que se elijan nuevos representantes de base en medio de los ataques más duros de los últimos tiempos contra las condiciones de trabajo y el poder adquisitivo de la mayoría.

Con el vencimiento de la prorroga en miles de fábricas y lugares de trabajo, los trabajadores ya están concurriendo a votar, o lo harán en los próximos meses. Esta realidad está desatando fuertes corrientes de oposición a las burocracias que están encaramadas en los sindicatos, situación que ayuda a que se puedan dar pasos en el sentido de poner en pie nuevas direcciones de los próximos procesos de lucha, que serán muy radicalizados, debido al carácter del ajuste.

Los oficialismos gremiales pagarán cara su actitud servil en muchos lugares, proceso que se combinará con el surgimiento de compañeros y compañeras que tratarán de acabar con su reinado, luego de haberse puesto al frente de los conflictos, como sucedió en Neuquén con los Auto-convocados de ls Salud o en la UTA, los vitivinícolas, los aceiteros y otros sectores que salieron a pelear contra la precarización, la caída a pique de los salarios y los despidos. 

Dos elementos serán determinantes en estas elecciones, por un lado la situación económica que ha golpeado el nivel de vida de la clase obrera ocupada y desocupada. Y, por otro, la tendencia a defender la democracia obrera contra la política dictatorial de los burócratas.

ATEN capital, el histórico sindicato docente de la Patagonia, ha sido una expresión de estefenómeno, con la conquista de parte de la izquierda trotskista de emblemático sindicato. En UTA zona sur en el Gran Buenos Aires, varias de las principales líneas ya cuentan con corrientes anti-burocraticas y anti-patronales que se preparan para disputar la dirección de sus cuerpos de delegados. Lo mismo podemos ver en diversas fábricas del papel, metalúrgicas y alimenticias de la región.

En algunos lugares los burócratas intentan retrasar las elecciones, para rearmarse y poder mantener sus posiciones. Mientras tanto negocian con las patronales para que estas otorguen algunas concesiones a sus bases, de manera de retener votos. Esto es algo similar a la política del gobierno, que reparte alimentos, bicicletas o heladeras, buscando recuperar los votos que perdió.  

Sin duda esto también dará lugar a ciertos quiebres entre algunas alas oficialistas, situación que podrá ser aprovechada por los luchadores para ganar un lugar en los organismos de base de los distintos gremios. Todo indica que estamos ante una oportunidad para el movimiento obrero, por lo tanto los próximos meses serán claves en la pelea por la puesta en pie de nuevas direcciones.

Llamamos al conjunto del activismo a prepararse y organizarse para disputar fábrica por fábrica, lugar por lugar, desplazando a los burócratas vendidos, para imponer listas que respondan a las necesidades de las bases, impulsando el método de la asamblea y la acción directa. Llegó la hora de prepararse para librar las futuras batallas contra las patronales y el gobierno, que no hará otra cosa que seguir entregando al país al FMI y aplicando políticas de ajuste, precarización laboral y represión.  

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