El capitalismo eficiente de CFK y la descomposición del progresismo


Por Damián Quevedo 

En una campaña electoral, en los años de la presidencia de Néstor Kirchner, el peronismo hablaba de fomentar un capitalismo "en serio", en una supuesta oposición al neoliberalismo. Ese capitalismo resultó ser en serio un capitalismo de amigos, un festival de corrupción muy superior a los más grandes negociados de Menem.  

Néstor y Cristina tenían una trayectoria superior a la de muchos otros políticos patronales en materia de negocios desde el Estado. Una práctica que abarca todo tipo de chanchullos, como las transacciones inmobiliarias durante la última dictadura o la expatriación de los fondos de la privatización de YPF.  

En esos años, merced a las ejecuciones hipotecarias y la tristemente célebre circular 1050 del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el matrimonio acumuló 22 propiedades. Ese fue el germen de una polémica en torno al patrimonio de ambos, que los acompañó en su escalada hasta lo más alto del poder. Porque, además, buena parte de esas propiedades que los Kirchner compraron a precio de saldo, se vendieron años después al empresario Lázaro Báez, cuyos negocios por otra parte crecieron de la mano de la obra pública[1] 

En el año 2007 se generó un escándalo por el descubrimiento de una valija con 800 mil dólares provenientes de Venezuela, que el enviado del chavismo Guido Antonini Wilson traía para el gobierno argentino. Ahora se hizo público que esa fue sólo una parte de los petrodólares que llegaron del gobierno de Hugo Chávez.  

Así lo reveló Hugo “El Pollo Carvajal”, ex jefe de inteligencia del régimen bolivariano, al declarar ante un juez de España, donde se encuentra detenido a la espera de ser extraditado a los Estados Unidos. “Lo que no se supo es que ese (en alusión al escándalo de la valija de Antonini) era su vuelo número 21, con 20 entregas previas de 1 millón de dólares cada una y entregadas sin problemas ya que pagaban a funcionarios del aeropuerto argentino que los dejaban pasar sin ningún inconveniente”, confesó “El Pollo”, según quedó registrado en un documento judicial que fue publicado por OK Diario[2] 

Eso es el capitalismo en serio, para la clase dominante y sus representantes políticos, las prebendas y los negociados son lo único que importa. El progresismo local, que gira en torno al Kirchnerismo y le canta loas a Venezuela o Cuba, no ignora estas prácticas, las minimiza o las esconde detrás del "mal mayor", de la amenaza de la "derecha". Ya sean stalinistas reciclados o nostálgicos del peronismo setentista, el progresismo y el populismo muestran un grado de descomposición única en la historia, acorde en definitiva a la descomposición que atraviesa el sistema capitalista.  

El fin de toda esa putrefacción sólo será posible con la destrucción del sistema capitalista, con una revolución obrera y socialista que se funde sobre nuevas instituciones. 


[1] La nación 23/12/2013 [2] Infobae 20/10/2021

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