CONSPIRANOICOS, el programa de los que conspiramos de verdad


Por Juan Giglio (Ver video clickeando aquí)

Semanas atrás, hablando con Rubén Saboulard, referente de las Asambleas del Pueblo y viejo amigo de nuestro partido, nos pusimos de acuerdo en hacer todo lo posible para hacer públicas nuestras verdades, en cuanto a denunciar las políticas contrarrevolucionarias, que en nombre de la "salud" están motorizando todos los gobiernos burgueses, con el apoyo de la mayoría de sus opositores patronales, la burocracia sindical, las iglesias y, lamentablemente, buena parte de la izquierda. 

Ni el camarada ni yo somos "anti-vacunas", sino críticos furibundos de la línea vacunación masiva que impulsa la OMS, promoviendo medicamentos experimentales que están causando más problemas de los que -supuestamente- vinieron a resolver. Estamos convencidos, igual que las organizaciones a las que pertenecemos, que al Covid-19 se lo puede combatir con una cantidad más que abundante de medicamentos existentes, que no forman parte de los "protocolos" impuestos por la Big Pharma, porque a sus dueños no les resultan rentables.

Además, los capitalistas se valen del virus -exagerando su peligrosidad- para asustar y desmovilizar al movimiento y regimentarlo a través de las restricciones y los pases sanitarios. La clase trabajadora, que está sacando conclusiones, comenzó a enfrentar estas políticas con sus propios métodos. En ese sentido, tiene a su vanguardia a los Chalecos Amarillos de Francia y los estibadores portuarios de Italia, que salieron a repudiar el "Green Card" o pase sanitario de sus respectivos gobiernos. 

Desde nuestro programa semanal, junto con denunciar lo que hemos coincidido en denominar "Contrarrevolución Covid", impulsaremos la solidaridad para con estos conflictos, asumiendo que la única manera que tiene la clase obrera de cuidar su salud es acabando con los capitalistas y haciéndose cargo del poder. Estamos enfrentando una verdadera guerra mundial contra los pueblos, conducida por los grandes monopolios, que tienen como aparato centralizador, a la OMS.

Este programa se llama "Conspiranoicos", palabra que usan -despectivamente- quienes nos atacan por cuestionar los dogmas "infalibles" de los alcahuetes de los monopolios farmacéuticos, tratándonos de meter en una misma bolsa con cuanto reaccionario anda por ahí suelto. Sin embargo, "conspirar" no es una mala palabra, porque es lo que hacemos cotidianamente los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes, que pretendemos socavar los cimientos de esta sociedad de mierda, para construir, sobre sus cenizas, otra, de carácter socialista.




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