Un cisne negro en China y en el mundo capitalista


Por Damián Quevedo 

La crisis de deuda del gigante inmobiliario chino Evergrande amenaza convertirse en un nuevo y más potente Lehmann Brothers para la segunda economía del mundo. Como en el colapso del 2008, la caída de esta corporación implica mucho más que una crisis inmobiliaria. En el grado actual de desarrollo del capitalismo -y en particular en China- el grado de entrelazamiento entre capitales de diferentes ramas y  la diversificación llevan a que el hundimiento de una empresa de esta envergadura puede llegar a provocar un efecto dominó, más allá de las fronteras chinas.  

Las consecuencias financieras serían de gran alcance. Según los informes, Evergrande debe dinero a unos 171 bancos nacionales y otras 121 empresas financieras", dijo a la BBC Mattie Bekink, de Economist Intelligence Unit (EIU). Además de la destrucción de empleo y de que es posible que miles de personas pierdan su dinero por las casas que no se van a construir, también están las empresas que hacen negocios con Evergrande. Estas compañías de construcción y diseño o los proveedores de materiales, corren el riesgo de sufrir pérdidas importantes, lo que podría llevarlas a su vez a la quiebra. (BBC news, 21/09/2021).  

Este colapso demuestra que no hay país capitalista que pueda garantizar un crecimiento estable, ya que la lógica de acumulación capitalista atraviesa a todo el mundo sin excepción. Al igual que el crack del 2008, esta nueva crisis no es una crisis financiera, porque no existe el capital financiero separado del llamado capital productivo o industrial. En última instancia, esta es una crisis -clásica, aunque mucho más profunda- de sobreproducción, la misma que golpea al resto del mundo.  

El crecimiento de los distintos indicadores para el gigante asiático perdió intensidad en el cuarto mes de 2021, según refleja la batería de datos macroeconómicos publicada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE). De este modo, la producción industrial de China registró en abril un incremento interanual del 9,8%, frente al alza del 14,1% del mes anterior. De su lado, las ventas del comercio minorista chino en el cuarto mes de 2021 sumaron 3,31 billones de yuanes (423.020 millones de euros), un 17,7% más que un año antes, pero lejos del crecimiento interanual del 34,2% observado en marzo.

Esta nueva fase de la crisis puede dar inicio a un nuevo ascenso del movimiento de masas en la región, que empalme con el que ya está surgiendo a nivel mundial. ¡No olvidemos que la anterior crisis, "sub prime", creó las condiciones para el inicio de la Primavera ÁrabeEsta nueva oleada de luchas involucraría a uno de los países con mayor cantidad de obreros y obreras del mundo, lo que significaría un nuevo escalón de avance del proletariado mundial, en un contexto de debilidad de la principal potencia imperialista, luego de la derrota en Afganistán. 

El despertar del movimiento de masas chino, que sucedería después de la enorme huelga general de la vecina India, con más de 200 millones de trabajadores y trabajadoras en acción, abriría una herida mortal en el último bastión de la burocracia estalinista, acelerando el proceso revolucionario en el mundo. Los y las socialistas debemos prestar mucha atención a estos acontecimientos, que no tardarán en mostrar réplicas en América Latina. ¡En ese sentido, tenemos que prepararnos para liderar las próximas rebeliones, que serán las más importantes de la historia del Capitalismo!

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