¿Por qué la izquierda no cuestiona las políticas de la OMS?


Por Juan Giglio

La OMS y los grandes laboratorios exageraron la peligrosidad del Covid y montaron una fabulosa campaña, cuyo propósito fue construir un mercado "cautivo" de miles de millones, en el cual vender su producto "estrella", la vacuna. Los gobiernos capitalistas se aprovecharon del virus, infundiendo pánico para desmovilizar y controlar al movimiento de masas. ¡El pase sanitario es, en ese sentido, una de las cartas principales de la burguesía!

Mientras tanto, en numerosos centros de salud aparecían científicos, que valiéndose de productos híper conocidos, como la Ivermectina, el Ibuprofeno -en sus distintas variantes- y otros, consiguieron éxitos contundentes, enfrentando al coronavirus con una efectividad cercana al 100 por ciento. Por otra parte, es un hecho que la gran mayoría de las personas contagiadas, además de no sufrir grandes consecuencias para su salud, se “inoculan” naturalmente.

En ese marco, las vacunas, que han sido lanzadas al mercado sin cumplir con los plazos razonables para su utilización, comenzaron a demostrar su ineficacia. ¡En los países a dónde más se las utiliza, como Israel, se volvieron a multiplicar los casos y las muertes, en porcentajes superiores al período anterior! Ni qué hablar de sus daños “colaterales”, que incluyen miles de fallecimientos, que están engrosando las estadísticas de una manera alarmante.  

¿Cómo se entiende semejante ataque a las condiciones de vida del conjunto, en nombre de la “salud”? Los socialistas tenemos una respuesta: ¡El Capitalismo, en su etapa de mayor decadencia, no hace otra cosa que no sea destruir las fuerzas productivas, comenzando por el ser humano! Dicho de otra manera, estamos viviendo una etapa de profundización de la caída del mundo hacia la Barbarie, que continuará sino reemplazamos al Capitalismo por el Socialismo!

Lamentablemente, buena parte de la izquierda le hace propaganda a los monopolios, agitando la consigna “vacunas para todos y todas”, sin siquiera tomar en cuenta las estadísticas burguesas, que están mostrando el fracaso de estos productos, mayoritariamente transgénicos ¡Tampoco escucha a los científicos críticos, sino que los trata de “negacionistas” o “terraplanistas”, sumándose así al coro de aduladores y plumíferos de la Big Pharma!

Los y las socialistas que nos pusimos del otro lado del mostrador no negamos al Covid, para nada, decimos que no es tan letal como explican los lobistas de los laboratorios. Pero, aún aceptando sus caracterizaciones, cuestionamos definitivamente sus "remedios", ¡En primer lugar, porque no se lo puede combatir, encerrando a millones de personas sanas, ya que de esa manera se atenta contra lo más importante, que son las defensas naturales del conjunto!

Tampoco se puede dejar de atender, desde el principio de la infección, a pacientes con Covid, reservándoles -a aquellos que ven agravada su situación- una única alternativa: la terapia intensiva y la intubación. ¡Hay que terminar con los “protocolos” impuestos desde la OMS, para volver a la práctica más elemental, que es la de analizar la situación de cada persona, recetándole el tratamiento correspondiente! Así lo han hecho decenas de médicos de todo el mundo, quienes valiéndose de productos que están en el mercado desde hace mucho, consiguieron que casi el 100% de sus pacientes no sufran grandes daños en su salud, mucho menos la muerte!

Junto con esto, debemos promover la expropiación de la industria farmacéutica, para que pase a manos de sus trabajadores, técnicos y científicos. El sistema de salud también debe ser estatizado -bajo control de sus laburantes- financiado con fondos provenientes del no pago de la deuda externa y la aplicación de impuestos progresivos a las grandes empresas. ¡Todo esto se podrá implementar, a fondo, cuando acabemos con el gobierno burgués e impongamos el de los trabajadores  y el pueblo, para avanzar hacia el Socialismo!

En cuanto a las razones que empujaron a la izquierda a capitularle a la propaganda imperialista, tenemos ciertas caracterizaciones, relacionadas al carácter de clase de las organizaciones, la debilidad de sus programas y otras. Sin embargo, antes de cerrarlas, querríamos tener la oportunidad de debatir todo esto con sus dirigentes y con la presencia de científicos y científicas, con diferentes opiniones al respecto.  Esa discusión, que la burguesía boicoteó, imponiendo un nivel de censura inédito, debería ser promovida por la izquierda que se dice revolucionaria.

Volver a página principal

Comentarios