La izquierda crece mientras agoniza el gobierno


Por Damián Quevedo
 

La derrota del gobierno fue más contundente de lo que todo el mundo esperaba, un verdadero golpe de knock out, que incluso sorprendió a la oposición patronal que no esperaba tanto, razón por la cual ante las primeras cifras, el macrismo salió a reconocer temprano una derrota. Las encuestas previas fueron muy cautelosas y prácticamente ninguna se acercó al resultado final.  

Esta elección acelera la crisis política del gobierno, que si antes de las primarias estaba débil, ahora agoniza sin que nadie pueda asegurar que este proceso dure los dos años que restan de mandato. La derrota no es solo de Alberto, como preveían Cristina y Máximo cuando le dejaron elegir candidatos. ¡Es también de ella, que tomó el último tramo de la campaña en sus manos!  

Ahora vienen las horas desesperadas, en la que buscarán hacer cambios para salir del pozo. La primera decisión que se espera de Fernández es si esta derrota lo obliga a adelantar un cambio de Gabinete. Este movimiento estaba pensado para después de la elección de noviembre, pero ahora el Gobierno necesita mostrar que está vivo. (Clarín 13/09/2021).  

Es imposible que estas modificaciones, por más profundas que sean, les permitan obtener algo de oxígeno, ya que la crisis es terminal. Sobre todo si uno de esos cambios es el ministro Guzmán, responsable de las negociaciones con el FMI, otro de los problemas que se pueden agravar en el nuevo escenario político.  

El festejo moderado de la oposición patronal no es una casualidad o una cuestión de formas, ellos en última instancia tampoco se consideran ganadores, ya que asumen que un alto porcentaje de los votos recibidos no son propios, sino votos “castigo”, los mismos que bajaron de un hondazo a Macri en 2019. Larreta y sus aliados están en una posición incómoda, porque saben que si se hacen cargo del poder tendrán que “bailar en las vías del tren”.  

La derrota electoral del gobierno no es en este contexto, un triunfo de la oposición patronal, sino una señal que el movimiento de masas le acaba de dar al régimen, expresando que no es solo el gobierno el que está cuestionado, es todo el andamiaje institucional, el régimen en definitiva.  

La elección del frente de izquierda fue excepcional, con un promedio del 6%, más del 20% de los votos positivos en Jujuy y entre el 8 y el 10 en varios distritos o provincias, como Matanza, Moreno, Neuquén, Santa Cruz o Chubut. En ese sentido, el FITu logró su objetivo de convertirse en tercera fuerza, aunque desde otro punto de vista la actual situación ubica a la izquierda como fuerza ganadora de las primarias.  

Las direcciones del FITu deberían asumir esta realidad, convocando al resto de las organizaciones y dirigentes clasistas a organizar de conjunto los próximos pasos, encarando con audacia la campaña electoral de noviembre, pero también y principalmente, la construcción de una nueva conducción política y sindical de la clase trabajadora, que impulse la unificación de las luchas en camino hacia otro Argentinazo.

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