Frente a los amagues de Bolsonaro, la izquierda brasilera embellece a Lula


Por Damián Quevedo

La mayoría de los referentes del populismo mundial, integrantes, plenos o no, de la Internacional Progresista -una especie de escoria similar a la II internacional- alertaron sobre las amenazas de Jair Bolsonaro de no reconocer una derrota, ya cantada según las encuestas, en las presidenciales del próximo año. 

Esto sucede debido a sus ataques verbales y convocatorias a marchas contra el Poder Judicial, debido a las causas por corrupción que pesan sobre el mandatario brasileño, que podrían transformarse en condenas efectivas, inmediatamente después de que pierda la inmunidad que le otorga la actual investidura presidencial. 

"La Internacional Progresista denunció, en un documento firmado por cientos de prominentes figuras políticas del mundo, lo que consideró como ataques del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a la democracia y alertó sobre un posible golpe de Estado en ese país, justo antes de la marcha oficialista que se celebrará el martes contra el Supremo Tribunal Federal." (Ámbito financiero 06/09/2021). 

Probablemente Bolsonaro, al igual que el gobierno argentino, al atravesar una crisis política tan grande, se haya quedado sin el apoyo de la burguesía brasileña, perdiendo incluso la línea directa con Joe Biden, que tiene bastante problemas internos como para andar pensando en Brasil. Esto lo lleva a movidas desesperadas y declaraciones que le son características, aunque sin ninguna relación con la realidad. Por lo tanto, sus aspiraciones de máxima, están lejos están de poder materializarse.  

En el fondo, posiblemente sin darse cuenta, Bolsonaro advirtió la existencia de un proceso real, que existe como tendencia política de los capitalistas de todo el mundo, que es intención ir abandonando los regímenes democrático burgueses, para avanzar hacia gobiernos de neto tinte bonapartista, dictatorial, en los que prime el ataque  a las libertades públicas y, sobre todo, a las conquistas de la clase obrera. ¡La burguesía, de conjunto, necesita imponer un cambio cualitativo en las relaciones de fuerza entre las clases! 

Lo que Bolsonaro no ve, o más bien no puede ver, es que también existe un fuerte proceso de radicalización del movimiento del movimiento de masas, o corrimiento hacia la izquierda, que obliga también a los capitalistas a valerse de personajes más populistas, progresistas o seudo izquierdistas, como Pedro Castillo en Perú o los kirchneristas en Argentina. ¡Esta gente, sin fondos para practicar sus política demagógicas, ha tomado la posta del bonapartismo.  

Es justamente por esta tendencia, que este tipo de salidas -a a la que apunta todo el capitalismo- no podría imponerse en Brasil de la mano de un personaje digno del Carnaval de Río, como Bolsonaro, cuya popularidad ha sido mellada por la crisis y su total y absoluta incapacidad para enfrentarla. La burguesía brasilera necesita para eso a alguien con probada habilidad para actuar como "piloto de tormentas", como Lula, que cuando gobernó defendió, como pocos, los intereses de las multinacionales.  

Lamentablemente, la mayoría de la izquierda, en vez de alertar esta perspectiva, que es la más cierta y concreta, pone la atención en Bolsonaro, sumándose en los hechos a la campaña por el regreso del Partido de los Trabajadores. Un sector, de manera directa, ya que apoya la candidatura del ex presidente,  mientras que el otro, de manera indirecta, colaborando con la política de embellecimiento de su figura.  

La tarea central de la izquierda que se reivindica revolucionaria, en Brasil -igual que Argentina y todo el continente- es prepararse para enfrentar estos nuevos engaños populistas, que de la misma manera que los Maduro, Díaz Canel u Ortega, no vendrán para entregar algunas dádivas o concesiones sociales, sino con un garrote para imponer el ajuste más grande de la historia. ¡Los capitalistas lo necesitan, Lula, como Cristina, Evo y compañía, son sus agentes, por lo tanto cumplirán a rajatabla sus órdenes!

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