Fiesta, porro y "garche"... ¿Preludio de una catástrofe?


Por Juan Giglio

Cuando los kirchneristas de “pura cepa”, como suelen nombrarlos ciertos periodistas de poco vuelo, continuaban operando para evitar nuevas metidas de pata del actual presidente, apareció en el medio de la escena la concheta Victoria, hablando de algo tan humano y frecuente, como es el simple acto de tener relaciones sexuales.

Fue así, que los operadores más astutos del gobierno se dieron cuenta de que cualquier cosa que digan o hagan sus dirigentes cae mal, porque si hay algo que crece es la bronca contra quienes manejan los hilos del poder. ¡La campaña del “yo te cuido” -porque te vacuno- no llena las heladeras, como prometió Alberto al principio de su mandato!

Quienes tendrían que aprovecharse de semejante descrédito, la oposición patronal organizada alrededor de Macri, Larreta y compañía, no lo logra, porque los mismos millones que están de "punta" con los Fernández, detestan a estos personajes, que gobernaron hace muy poquito, dejando en el recuerdo colectivo la miseria que provocaron.

De allí que los dichos de la otra concheta, María Eugenia, diferenciando al porro de Palermo con el de las villas de CABA, le jugaron tan en contra como las célebres frases de Alberto y Victoria. ¡Los de arriba están atravesando una crisis tremenda e inédita, que aunque todavía no provocó la irrupción rebelde de los laburantes, empuja y empuja para ese lado!

En medio de todo esto se aproxima una verdadera “orgía” electoral, ya que se votará dos veces en 90 días. Una dinámica que atenta, en los hechos, contra los planes patronales de cerrar las compuertas de cualquier atisbo de participación popular. La burguesía mundial se juega a cambiar la tradicional “democracia capitalista” por regímenes más “bonapartistas”, incluso dictatoriales.

Si bien la participación en las elecciones no es, para los revolucionarios, nuestro principal objetivo, las actuales resultan una gran oportunidad para que agitemos con fuerza las propuestas socialistas, diciéndoles a los de abajo que no hay ninguna salida en los marcos del sistema. ¡Que hay que echarlos a todos con otro Argentinazo para construir otro país, con un gobierno de los trabajadores y el pueblo!

Para eso, los candidatos del Frente de Izquierda tendrían que dejar de decir -de manera defensiva- que quieren ser la “tercera fuerza”, proponiéndose audaz y decididamente como la única alternativa capaz de sacar de la miseria al conjunto. El FIT debe utilizar la campaña electoral para agitar la Rebelión Obrera, Popular y Socialista.

Una campaña de estas características puede, en las actuales circunstancias, transformarse en muchos votos y bancas, como empiezan a expresarlo algunas encuestas, aunque si así no ocurriera igualmente valdría la pena, porque de lo que se trata es de sembrar para cosechar muy pronto.

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