Revolución Socialista o Barbarie Capitalista, no hay opción


Por Damián Quevedo

El gobierno atraviesa la peor crisis política desde que asumió. Los escándalos que se suceden tienen magnitudes cada vez más graves y producen un daño creciente a la gobernabilidad. Alberto Fernández no necesita de la oposición para que lo debilite; aunque él contribuye a la construcción de su propia debilidad, con su socia sería suficiente: ella exhibe obscenamente la anemia política del jefe del Estado. (La Nación, 22/08/2021).  

La foto y el video de la fiesta en Olivos no hubieran causado una gran repercusión en otro contexto. Sí en el actual, donde la sumatoria entre el hartazgo social por la crisis sanitaria, la debacle económica, la licuación salarial y la crisis política constituyen un combo explosivo, que como una "tormenta perfecta" tiene lugar en medio de una campaña electoral.  

Con esto la campaña pegó un giro drástico, pasando de una elección que podría darle cierto oxígeno a Alberto, hasta el fin del mandato, a una posible catástrofe para todo el oficialismo. El kirchnerismo está apurado por definir la elección del jefe de los fiscales, porque si pierde la mayoría parlamentaria se comprometerán las causas judiciales que rodean a los jefes peronistas.  

El tono, tanto de Cristina como del otro Fernández, pasó de la búsqueda de votos a la desesperación por frenar la sangría de votantes y militantes propios. El capital que el actual presidente le otorgó al kirchnerismo en las elecciones del 2019 -su imagen moderada, ubicándose casi por fuera de la llamada grieta- terminó siendo dilapidado en apenas unos meses.  

La oposición patronal no está mejor parada. A Elisa Carrió también le apareció una foto comprometedora de cumpleaños -con mariachis- en el que participaron, sin ningún "protocolo", varias de las más importantes figuras de Cambiemos. Por esto, que se potencia con el recuerdo del pésimo gobierno macrista, las encuestadoras, que no arriesgan demasiado, prevén un alto grado de abstención y de votos en blanco o hacia partidos menores.

Si esto ocurre, las elecciones pondrían en el tapete un problema, no para tal o cual partido político patronal, sino para el conjunto del capitalismo: ¡El régimen sobre el cual sostiene su dominio se está cayendo a pedazos! ¡Es que esta falsa democracia, de la burguesía, cada vez más está siendo vista por la mayoría del pueblo como una verdadera farsa, un circo que no resuelve nada! Los y las socialistas, como nunca, tenemos que decir que llegó la hora de construir otro "modelo", el de los de abajo, el de la democracia directa!  

Ese nuevo régimen, organizado a partir de las asambleas obreras y populares, para que las bases discutan y resuelven todo -gobernando sin intermediarios- servirá para que clase obrera se haga dueña de lo que produce y, bajo su control, distribuya el fruto del trabajo colectivo de manera equitativa, entre todos y todas. ¡Eso es el Socialismo por el que peleamos! Por supuesto, que para conseguirlo hará falta una revolución, otro Argentinazo, que esta vez vaya a fondo.  

Hay que avanzar rápidamente hacia ese objetivo, porque cuanto más se demore la revolución más avanzarán los capitalistas hacia el otro lado, imponiendo ajustes más duros y gobiernos más antidemocráticos. Para eso, se están aprovechando del virus -exagerándolo- de manera de justificar las restricciones a las libertades, como el "pase sanitario" o las cuarentenas. 

Estos planes incluyen la realización de los grandes negocios de la industria farmacéutica, que está ganando fortunas con productos que no han sido probados lo suficiente y que ni siquiera frenan los contagios. Nuestros candidatos y candidatas aprovecharán esta campaña electoral, para denunciar al Capitalismo y sus sirvientes, agitando, con fuerza y con audacia, la necesidad de organizar una Revolución Socialista, aquí y en todo el mundo. 

Volver a página principal

Comentarios