El cajón de Herminio y la fiesta clandestina de Alberto


Por Juan Giglio

El 28 de octubre de 1983, durante el cierre de campaña del Partido Justicialista, en el centro del palco y enfocado por todos los canales de televisión, Herminio Iglesias -candidato a gobernador de Buenos Aires- prendió fuego un ataúd y una corona con las siglas de la Unión Cívica Radical. Por este acto, que se realizó frente a una multitud, se lo señaló como el responsable de la derrota electoral, ganadas por Raúl Alfonsín, contra Ítalo Lúder, con el 51,75% de los votos, contra el 40,16% de este último.

Lo sucedido en la quinta presidencial se parece a esto, que aconteció cuando recién comenzaba a caminar el régimen democrático burgués, luego de la caída en desgracia de la dictadura. Una de las características en común, es que ambos protagonistas pertenecen o pertenecieron al peronismo. La otra: que las situaciones golpearon duro a la campaña electoral del PJ, aunque todavía no se conozcan las consecuencias exactas de este nuevo escándalo.

Sin embargo, el contexto en el que sucedió este nuevo affaire, lo vuelve mucho más peligroso que el anterior, tanto para el PJ como para las instituciones sobre las que se apoya la "gobernabilidad" capitalista. Es la situación del régimen, que en 1983 estaba fuerte, permitiéndole garantizar alternativas de recambio y cierto grado de "gobernabilidad". ¡Ahora, el régimen está atravesando una crisis de características únicas y terminales!

Por eso, aunque la “fiesta clandestina” debilite la imagen presidencial, lo central es que hace trizas la carta a la que apostó la mayoría de la burguesía mundial para superar la depresión previa a 2020, utilizando y exagerando la letalidad del Covid, para emprender un ataque en regla contra la clase trabajadora, imponiendo cuarentenas y restricciones draconianas. Si existían dudas sobre el carácter contrarrevolucionario de esta política, Alberto ayudó, como pocos, a despejarlas

Es que más de uno se debe de estar preguntando: ¿Para qué sirvieron el "quedate en casa", el "distanciamiento" y demás, si quienes lo impusieron ni siquiera lo cumplen? Esto empalma con las conclusiones que están sacando los millones que se están movilizando contra el pasaporte sanitario en otras regiones del mundo. La OMS "leyó" el mensaje de estas acciones, razón por la cual acaba de expresarse en contra de la “obligatoriedad” de vacunarse.

Las declaraciones de los funcionarios de este organismo imperialista van para el mismo lado que las que acaban de emitir los burócratas sindicales, como Caló de la UOM, que decidieron repudiar los dichos del presidente de la UIA, Funes de Rioja, quien trató de justificar la puesta en marcha de una “cacería de brujas” contra los “apestados”. ¡Cuando los patrones agitan este tipo de consignas, quiere decir que van por la cabeza de los activistas!

Las conducciones del Frente de Izquierda se ubicaron correctamente, trazando rayas con la UIA. Ahora deberían dar otro paso, modificando el eje de su propaganda electoral -que es defensiva y extremadamente conservadora- por consignas que, en el marco de esta tremenda crisis del régimen, planteen una salida revolucionaria: ¡Hay que agitar la necesidad de otro Argentinazo para echarlos a todos, e imponer un gobierno obrero y socialista!

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