Doble moral K: ¡Hay que echarlos a todos con un Argentinazo!


Por Damián Quevedo 

En estos días comenzó a circular una foto tomada en la fiesta de cumpleaños de la primera dama, el 14 de Julio del 2020, en la que aparecen doce personas, justo en el momento en que regía la cuarentena más estricta y, supuestamente, nadie podía dejar de cumplir los “protocolos” impuestos desde la OMS y el gobierno. 

En ese momento en Argentina regía una cuarentena dura como consecuencia de la gestión sanitaria que el gobierno nacional llevó a cabo para enfrentar la pandemia. Estaban prohibidos los encuentros sociales en espacios cerrados y era obligatorio la utilización del barbijo. (Infobae 12/08/2021).  

Este escándalo es la frutilla del postre que le faltaba a la ya derruida imagen presidencial. La debacle de la economía, la crisis sanitaria y los fallidos acuerdos para el suministro de vacunas, le adjudicaron a Fernández una imagen de incapacidad y, sobre todo, de ausencia de autoridad.  

Este nuevo affaire agrega otro avatar, cual es la evidencia de corrupción, ya que Alberto exigió lo que nunca cumplió, amenazando con perseguir y castigar a los “rebeldes”. La imagen de la festichola presidencial, también demuestra que las cuarentenas y otras medidas restrictivas no sirven para nada, salvo para regimentar a la clase obrera y al pueblo. ¡Queda cada vez  más claro, que ni ellos se las creen!  

Por todo esto, tratando de ocultar el sol con las manos, salió al centro de la campaña electoral Cristina Fernández, para sacar del centro de las escena un tema que puede hundir aún más al partido gobernante. ¡La crisis política tiene ya rasgos inéditos!  

No es el primer caso de un gobierno cuya popularidad decae en las elecciones de medio tiempo, provocando una debacle institucional. Sin embargo, sí lo es luego de 2001, porque, a diferencia de otras épocas, hoy no existe un recambio útil para los capitalistas, es decir un partido que pueda garantizar el orden. Tampoco hay perspectivas de superar el estancamiento de la economía.  

Es en este contexto que surgen las declaraciones del presidente de la UIA -proponiendo castigar a los no vacunados- que van mucho más allá de la justificación de despidos, ya que de manera más franca Funes de Rioja intentó decir lo mismo que días atrás dijo la ministra de salud. Los capitalistas necesitan, en todo el mundo, una mutación del régimen político, acrecentando el control social y la represión, dejando atrás muchas libertades que fueron constitutivas de la democracia burguesa en su apogeo.  

El problema es que las patronales y sus Estados, encuentran resistencia a las medidas represivas a nivel global. Esa lectura la hizo la burocracia sindical, que tuvo que salir al cruce, para no seguir perdiendo credibilidad en el movimiento obrero. ¡Una de las expresiones más contundentes de esta dinámica de cuestionamientos a las políticas “sanitarias”, es el proceso de movilizaciones desatado en Europa contra el Pasaporte Covid!  

La CGT salió con un fuerte rechazo a la idea que lanzó el titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja, de no pagarle el salario a los trabajadores que no se vacunen contra el Covid-19. Primero con un comunicado y luego con las declaraciones de su secretario general, Héctor Daer, quien en diálogo con C5N calificó de "disparate" la propuesta. (Ámbito Financiero, 12/08/2021).

Frente a semejante debacle la izquierda debe levantar la voz, agitando la necesidad de combatir y derrotar cualquier tipo de restricción a las libertades públicas. Partiendo de esta premisa, sus candidatos y candidatas tienen que levantar la bandera del Argentinazo, llamando al movimiento de masas a echarlos, a estos y a los que pretenden reemplazarlos para seguir aplicando los mismos planes.  

Las elecciones no pueden ser sólo un espacio para decirle a las masas que se pretende construir una "tercera fuerza", ganando algunos votos y diputados. Las tribunas electorales debe ser, para los revolucionarios, un gran megáfono que amplifique la agitación de las consignas más justas para un momento como el actual. Aquellas que ayuden a elevar la consciencia de la clase trabajadora, mostrándole que el camino no es otro que destruir al Capitalismo, para reemplazarlo por una sociedad nueva, más justa y equitativa, el Socialismo.

Entonces, llegó la hora de convocar con audacia a poner en pie una Asamblea Nacional de Trabajadores o Centro Coordinador de las Luchas, que haga lo que niega y boicotea la burocracia traidora: impulsar la realización de asambleas -a lo largo y a lo ancho del país- para construir desde las bases la pelea de fondo, la que conducirá, revolución mediante, al Gobierno de la Clase Trabajadora.

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