Cayó Kabul, derrota estratégica del imperialismo yanqui


Por Juan Giglio

Acaba de caer Kabul, la capital de Afganistán. Su presidente, tropas y funcionarios yanquis, huyen como ratas, no pudiendo sostener el poder en esta región tan importante desde el punto de vista geopolítico. Los imperialistas rusos y chinos tratarán, en lo inmediato, de aprovechar la pérdida de hegemonía del "Gran Satán", pero sin poder ocupar ese espacio, ya que el conjunto de las fuerzas imperiales se debilitan, en un marco general en el que se combina una fenomenal crisis con grandes rebeliones.

Todo esto significa que la lucha entre estas potencias, además de la Unión Europea y Japón, profundizará la "guerra comercial" en curso, dando lugar a combates militares, directos o indirectos, en distintas partes del mundo. La exacerbación de estas disputas abrirá más grietas entre los de arriba, facilitando la explosión de nuevas insurrecciones, que en los hechos cuestionarán al Sistema Capitalista y sus regímenes, que se han demostrado incapaces de brindar algún tipo de respuestas a las demandas más elementales de las masas.

Independientemente del carácter contrarrevolucionario del Talibán, cuyos líderes no dejan de ser representantes del capitalismo, ligados a sectores del imperialismo chino y a otras burguesías, como la turca y la qatarí, su victoria es una buena noticia para los de abajo, porque los yanquis estarán más débiles que antes. La izquierda revolucionaria debe aprovechar estas circunstancias para unir fuerzas y, en este contexto, agitar audazmente la perspectiva socialista, asumiendo que hoy por hoy existen condiciones excepcionales para derrotar a la burguesía.

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