Altamira, con Gerardo Morales y contra los Chalecos Amarillos
Por Claudio Colombo
En un artículo firmado por Ana Belinco, la Tendencia del
Partido Obrero -liderada por Altamira- cuestionó con dureza los dichos de uno
de sus ex camaradas, el dirigente del PO “oficial” Gabriel Solano. La crítica en
cuestión tuvo que ver con el repudio de GS a las amenazas del gobierno jujeño de
sancionar trabajadores que se nieguen a vacunarse.
El PO Tendencia se ubicó objetivamente junto a Gerardo Morales, avalando la represión del Estado burgués provincial norteño. El
candidato a concejal porteño Gabriel Solano tuiteó su “rechazo a toda
imposición y sanción a los trabajadores que hoy eligen (sic) no vacunarse”... Solano
anticipa su repudio a la obligatoriedad de la vacuna, a pesar de que no le
consta sino como posibilidad que “un sector minoritario se resista”.
¿A título de qué viene
entonces este pronunciamiento liberal frente a una cuestión de salud pública?
Es evidente que el “trosko liberal”, obsesionado con dirimir el tercer puesto
de los resultados electorales de Milei-Espert, intenta interpelar al potencial
electorado de los ´libertarios´. ¡No hace falta demasiado análisis para
comprender de qué lado del mostrador se puso la fracción pública del Partido
Obrero!
Pero, si a algún lector desprevenido dudó en cuanto al
significado de la nota, Ana Belinco lo termina de explicar en el párrafo siguiente: La obligatoriedad de la
vacunación, la imposición de su aplicación, en general, no puede dejarse
librada a una decisión, a creencias ni a captaciones por persuasión de corte
individual, porque se trata de una cuestión de salud pública. El argumento
"mi cuerpo, mi decisión", en esta situación concreta, no aplica
porque afecta al conjunto de la sociedad.
Con esta postura, Altamira, Ramal y los suyos tendrían que exigirle a Macron que aplaste las multitudinarias movilizaciones que están desarrollándose en
Francia, contra la imposición del “Green Card” o pase
sanitario, que lleva la táctica del POT hasta las últimas consecuencias,
obligando a los laburantes a presentar este certificado, no sólo para presentarse trabajar, sino para viajar o participar en todo tipo de eventos.
Estas acciones están siendo motorizadas por los “Chalecos
Amarillos”, algunas organizaciones de izquierda y varios gremios, como el de
los Enfermeros o los Bomberos. En Francia, como en Italia, muchos pequeños
comerciantes han decidido repudiar la medida, colocando carteles en las puertas de sus negocios, diciendo “no somos policías” y negándose a discriminar a sus
potenciales clientes.
Otro sector que criticó a Macron ha sido el de los
inmigrantes, ya que la “Green Card” se convertirá en una herramienta represiva al servicio de frenar el ingreso de refugiados provenientes centralmente de África
y Asia. ¡Más allá del posicionamiento hacia las vacunas experimentales contra el Covid, nadie que se reivindique socialista puede dejar de rechazar la política represiva de Macron, que poco difiere de la de Gerardo Morales o de la que quisieran imponer Kicillof y la mayoría de los gobernadores.
En 2020 Altamira
reclamó que el Estado reprima en serio
Este posicionamiento, reaccionario y pro-policial,
del PO Tendencia no es casual, sino coherente con la línea que Jorge Altamira y
los suyos plantearon desde el inicio de las restricciones impuestas por los
gobiernos, con el supuesto propósito de “achatar
la curva de los contagios”. El 29 de abril de 2020, nuestros camaradas de
la Corriente Comunista Internacional escribieron una larga nota al respecto.
La declaración oficial
de la dirección del PO (T) sobre el estado de emergencia contiene algunas,
digámoslo en términos diplomáticos, declaraciones extraordinarias. [5] La
verdadera esencia de la declaración PO (T) es la siguiente. Luego de criticar
al gobierno por no cerrar consistentemente la economía, no pagar salarios,
etc., el PO (T) concluye: "Debemos exigir que ellos (el gobierno, Ed.) No
abolan la coerción estatal sino que la apliquen consistentemente. " [6]
El comunicado también se refiere a la “falta de disciplina” del pueblo que, según la dirección del PO (T), justificaría la brutal intervención de la policía y el ejército: “La necesidad de aplicar esta coacción se ve en los numerosos casos de violación de la restricción de la presencia pública por parte de muchas personas ". [7] Asimismo, la dirección del PO (T) denuncia a los revolucionarios que piden ahuyentar a la policía y al ejército. “Los kirchneristas y macristas dicen: 'Estamos con la gendarmería, la policía y el ejército'. El infantilismo de izquierda dice: fuera con todos”. [8]
Por supuesto, estos
mensajes están cubiertos de verbosas denuncias del capitalismo, críticas a los
gobiernos burgueses y promesas de lo que haría un futuro gobierno obrero. Todo
esto no es más que aire caliente que sólo sirve como tapadera de la esencia
social-bonapartista del enunciado PO (T).
Altamira con la
policía y contra los trabajadores
¿Qué significa la
posibilidad de que el gobierno aplique una política de “coerción estatal constante”, o denunciar el llamado a echar a la policía
y al ejército como “infantilismo de
izquierda”? ¡Lo mismo que entendieron nuestros compañeros de la
CCRI! Altamira y la dirección del PO (T)
apoyan plenamente las acciones de la policía y el ejército para hacer cumplir
el estado de emergencia con toda la represión consecuente; de hecho, ¡incluso
exigen más represión “consistente”!
¡Tal posición es
políticamente criminal! ¡Los socialistas, por no hablar de los trotskistas,
nunca apoyaremos la declaración del estado de emergencia por parte de un
gobierno capitalista, aún en las peores circunstancias! Siempre, absolutamente
siempre, exigiremos plenas libertades, para que la clase trabajadora tome en sus
manos los destinos del país, imponiendo sus propias políticas.
Por último, no queremos dejar pasar una parte del artículo de
Ana Belinco, que aunque no es lo más importante, esconde una mentira, método que Altamira suele utilizar a la hora de polemizar. Haciendo referencia a los dichos de Gabriel Solano, esta compañera
indica que el pronunciamiento fue
saludado inmediatamente por la más flamante incorporación del FIT-U,
Convergencia Socialista, de porfiada militancia anti-vacuna y
anti-cuarentena .
¡Camarada, nuestro partido no se acaba de “incorporar” al Frente de
Izquierda, lo viene apoyando -aunque críticamente- desde que se fundó, aportando
candidatos y candidatas en prácticamente todas las campañas electorales! Es imposible que Altamira olvide esto, mucho más si se tiene en cuenta que hemos
sido el único partido, por fuera del PTS, que integró la lista encabezada por
Nicolás Del Caño que le ganó las “internas”, en 2015.


Comentarios
Publicar un comentario