Vacunación, "Green Card" y nuevas técnicas para el control social

 

Por Equipo de Medios de CS 

En esta nueva nueva edición de "Convergencia Socialista Opina", analizamos la política de la burguesía mundial, que utiliza la vacunación masiva como un gran negocio, pero también como herramienta al servicio de novedosos planes de control social. Para eso, en Europa están promoviendo la portación de una "Tarjeta Verde" o Green Card, que se sumará a las clásicas restricciones que ya existen para tratar de frenar el flujo migratorio y controlar al activismo más radicalizado. 

Todo esto va de la mano de un tremendo avance en cuanto a técnicas de seguimiento y detección de personas, como por ejemplo las cámaras de detección facial, que en China y otros países forman parte del paisaje urbano desde hace tiempo. La clase trabajadora y el activismo revolucionario debe tener en cuenta lo que está sucediendo, para organizar campañas por la defensa de las libertades democráticas y tácticas específicas para evadir la maquinaria represiva del capitalismo.

Fragmentos de un texto escrito en 1941

Con sus políticas de agitación del miedo, al Covid-19, exagerando su letalidad y obligando a millones a confinarse y desconfiar de sus vecinos, compañeros de trabajo, amigos e incluso familiares, la burguesía mundial está tratando de lograr lo que todas las clases acomodadas han hecho a lo largo de la historia: ¡Dominar a las masas mediante el miedo! Las políticas de control social que denunciamos en este programa tienen mucho que ver con esta línea, que muchos años atrás aparece en este diálogo, de un texto escrito por Clive Lewis, denominado "Balamut Letters":

El joven diablo le pregunta al viejo diablo: ¿Cómo has conseguido enviar tantas almas al infierno?
El viejo diablo: ¡Por el miedo! El joven diablo: ¡Bien hecho! ¿Y de qué tenían miedo? ¿Guerras? ¿Hambre? Viejo Diablo: No ... ¡Enfermedad! Joven diablo: ¿Estaban enfermos? ¿Han muerto? ¿No hay cura? Viejo diablo: Una enfermedad común, pero que tenía cura. Joven diablo: No entiendo.
Viejo Diablo: ¡Sin quererlo llegamos a la conclusión de que lo único que hay que salvar es la vida a cualquier precio!

Dejaron de abrazarse. ¡Dejaron de saludar! Renunciaron a todo contacto humano. Renunciaron a todo lo que hacía que un hombre fuera un hombre. Se quedaron sin dinero. Perdieron sus puestos de trabajo. Pero decidieron temer por sus vidas, aunque no tuvieran pan para comer. Creían lo que oían, leían los periódicos y creían ciegamente todo lo que leían. Renunciaron a su libertad. No volvieron a salir de casa. Nunca fueron a ninguna parte. No volvieron a visitar a sus amigos y familiares. El mundo entero se convirtió en una enorme prisión con convictos voluntarios. Todos aceptaron esta vida para sobrevivir otro día miserable. No vivieron, ¡murieron todos los días! Era demasiado fácil tomar sus pobres almas.

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