Otra aniversario de la muerte de Ángel Bengochea, el vasco


Por Juan Giglio

Contaba Horacio Lagar, en uno de esos viajes que emprendimos al exterior -para encontrarnos con la dirección de la Liga Internacional de los Trabajadores- que muchos años atrás, cuando él y su íntimo amigo, Ángel Bengochea, vivían en La Plata estudiando Derecho, el "vasco" se le apareció en la pensión, diciéndole que un dirigente de Buenos Aires, de Villa Pobladora, le había puesto el mundo patas para arriba, convenciéndolo de que todo lo que venían haciendo estaba mal.

Los dos, que provenían de Bahía Blanca, eran militantes del Partido Socialista Argentino, por lo tanto "gorilas" consecuentes, ya que durante los 40 esta organización, que formaba parte de la Unión Democrática junto al Partido Comunista, conspiraba contra el gobierno de Juan Domingo Perón, acatando órdenes del embajador yanqui. ¡El vasco, luego de participar en un curso dictado de Nahuel Moreno, había sacado la conclusión de que tenían que romper con el PS y sumarse al GOM para enfrentar la dinámica golpista, construyendo un partido bien metido en la clase obrera!

De esa manera comenzó a transitar un camino muy fecundo, tanto que el propio Moreno tuvo que admitir que el Bengochea, junto a él mismo, Lagar y Fusito formaron parte del "mejor equipo de dirección" de la historia de su corriente. El vasco, que tenía una fuera increíble, se convirtió en dirigente obrero de la fábrica Duperial y uno de los principales organizadores de las 62 Organizaciones, cuando Palabra Obrera implementó su táctica de "entrismo" en el peronismo, una de las líneas más controversiales de Moreno.

Cuando explotó la revolución cubana, luego de vacilar, el "morenismo" se terminó ubicando en la trinchera caribeña, impulsando la solidaridad para con el proceso encabezado por Fidel, el Che y Camilo. Fue así que Palabra Obrera envió a Bengochea y a un grupo de militantes a la isla, para entrenarse y ayudar a extender la dinámica rebelde. El vasco, impactado por los primeros avances de la revolución y por la personalidad de sus dirigentes, fue ganado para la línea "foquista", la que encarnó con más decisión que nadie Ernesto Guevara.

Tiempo después regresó a Buenos Aires y se puso a organizar un comando guerrillero, instalándose en un departamento de la calle Posadas, que voló por los aires -21 de julio 1964- por un mal manejo de los explosivos, de origen checo, que allí guardaban. Él y sus camaradas prácticamente se desintegraron, debido a la potencia de la explosión. Sin embargo su figura heroica quedará como ejemplo para las futuras generaciones, más de sus desaciertos políticos, porque fue, durante toda su vida, un compañero con una moral de hierro. 

El Che Guevara lo había felicitado, después de combatir contra los gusanos en Playa Girón, o Bahía de los Cochinos. Es que el vasco, a pesar de estar enfermo -internado en el hospital- decidió escaparse del lugar para sumarse a la lucha junto a sus compañeros argentinos. El Che, horas después de los combates, se reunió con el grupo "argentino", a quienes les dijo, que: si ser trotskista es ser igual que el vasco, yo soy trotskista. (anécdota publicada en las Memorias, de Horacio Lagar). ¡Camarada Ángel Bengochea, mártir del Socialismo, hasta la victoria!

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