Cuba y el izquierdismo que sostiene a sus burócratas ¿nostalgia o interés?


Tres empresarios cubanos visitando el estado de Georgia, en EE.UU., promocionando los desafíos de la propiedad empresarial en su país de origen. La verdadera cara de Cuba, que es Capitalista. (Leer info)

Por Damián Quevedo 

El argumento más recurrente del progresismo y de ciertos izquierdistas vernáculos que defienden de manera intransigente al gobierno y al régimen de Cuba, es una supuesta lucha contra el bloqueo económico ejercido por Estados Unidos. Sin embargo, a Cuba, a pesar de las medidas yanquis, que repudiamos obviamente, llegan capitales trasnacionales, como a cualquier otro país de América Latina, incluso de la principal potencia.  

Entre las grandes empresas que operan, está Pernod Ricard, en el negocio de los rones. British Tobaco está en el negocio de los Tabacos. Melía, Iberostar, Barceló, Hoteles NH, Hoteles Roc y el Grupo Globalia administran varios hoteles en Cuba. Kia y Audi venden sus autos. Sherritt, la única empresa que publica su información financiera, opera en los sectores del níquel, el petróleo y la generación de electricidad, está teniendo pérdidas millonarias desde hace años.  

Operan varias aerolíneas. Aunque después reanudó, Iberia canceló los vuelos a la Habana en determinado momento. Otras han reducido sus operaciones. Hay bancos extranjeros, de Canadá, España y algunos paraísos fiscales. Lejos de haber un bloqueo, miles de empresas extranjeras operan en Cuba, después cierran y se van. De ahí las deudas de Cuba con el Club de París y con el Club de Londres. Rusia, China, España, Japón y Francia tienen las mayores deudas por cobrar. (El País 12/06/20).  

Ya en el año 2005, cuando todavía estaba Fidel Castro al frente del Estado cubano, el gobierno de la isla iniciaba una apertura en busca de grandes inversiones extranjeras, en detrimento de las Pymes, que ya existían en Cuba y a las que tantas loas dedica el progresismo, es entonces cuando ingresan con fuerza PDVSA junto a capitales españoles y chinos, concentrándose en la rama energética. 

A mediados de 2020 desde el gobierno cubano se anunciaba la presencia de nuevas empresas imperialistas en a través de "ZedMariel", un puerto libre para el ingreso de los monopolios: La Zona Especial ocupa un área de 465,4 kilómetros cuadrados en un punto de importancia estratégica para el tráfico marítimo por su ubicación geográfica en torno a Mariel, uno de los principales puertos en la costa norte de Cuba. (Thecubanhistory.com)

Junto con este tipo de empresas, tan imperialistas como las que representan al águila norteamericana, creció en Cuba, durante décadas una casta, que desde el manejo de los resortes de la burocracia estatal fue acumulando divisas (esas a las que no tienen acceso la mayoría del pueblo caribeño) hasta transformarse en un nuevo grupo  de capitalistas, principalmente desde el sector más fuerte del Estado, el ejército, creando empresas financieras, metidas en varias ramas de la enclenque economía cubana, pero centradas en la más jugosa de estas, el turismo. 

El más emblemático es el Grupo de Administración Empresarial, SA (Gaesa), el grupo empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) con ramificaciones que van desde el sector hotelero hasta las tiendas minoristas de ventas de productos en divisas, pasando por las aduanas y los puertos, entre muchos otros. (BBC 16/06/2017). 

La represión en la isla es y tiende a ser muy grande, porque los burócratas stalinistas que la gobiernan defienden intereses materiales, más que concretos y jugosos. Se trata del capital acumulado por los jerarcas del PC cubano y del ejército, por supuesto, siempre en nombre de la revolución. La izquierda y los sectores progresistas que defienden  al régimen, con la excusa del bloqueo, adolecen de una cándida nostalgia o de una hipocresía vil, ya que es imposible no ver los privilegios que tiene esa casta dictatorial, en relación a la mayoría de los trabajadores y el pueblo cubanos. 

En Cuba, como en el resto de los países capitalistas de la región estalló la bronca obrera, que para ir a fondo debe organizarse en una gran rebelión que termine con el régimen, dando lugar a un gobierno verdaderamente obrero y popular, asentado en órganos de decisión democráticos, que allí nunca existieron, para comenzar a construir el verdadero Socialismo, que será posible a partir de una lucha intransigente contra todos los imperialismos y la organización de una Federación de Estados Socialistas de Latinoamérica. 

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