1M y la izquierda que cambio Plaza de Mayo por la virtualidad


Por Claudio Colombo

El viejo MAS, con todos sus problemas y las críticas que le podemos realizar, tuvo méritos importantes, uno de los cuales fue adueñarse de la Plaza de Mayo, cuando este emblemático lugar todavía era un símbolo del poderío peronista, que convertía a cada 1 de Mayo una “Fiesta del Trabajo”, ofendiendo la memoria de nuestros Mártires de Chicago.

Años después, con la debacle del PJ y la burocracia sindical, la izquierda -especialmente aquellos partidos que ahora se organizan en el FIT- siguió este terreno conquistado, como escenario de cientos de concentraciones. Aunque la más multitudinaria es la que tiene lugar todos los 24 de marzo, la más "socialista" es aquella que acontece todos los primeros de mayo, donde flamean pura y exclusivamente las banderas rojas y se hacen proclamas a favor de la independencia de clase.

Resulta inconcebible que la izquierda de mayor peso no haya repetido este año lo que viene haciendo desde hace ya bastante tiempo. Las restricciones, que fueron impuestas varios días antes del primero, no son excusa, porque estas, que son bastante "tibias", no les impidieron a los partidos del Frente de Izquierda y a otros, movilizarse durante los días anteriores, apoyando a sectores obreros y populares en lucha.

Por lo tanto, es necesario buscar una razón política para entender por qué el FIT, el Nuevo MAS y otros grupos, mucho más grandes que CS y los que hicimos el acto de Plaza Constitución, concentraron sus energías en “actos virtuales”, abandonando la Plaza de Mayo y otros centros políticos de la Ciudad de Buenos Aires. ¡Queda claro, con esta postura, que a ninguno de estos partidos les interesó ubicarse como una clara y contundente alternativa política frente al gobierno y la oposición patronal!

Desde nuestro punto de vista, esto tiene que ver con que su gran objetivo, en la actual coyuntura, no es otro que el de prepararse para participar en las elecciones de "medio término", tratando de ganar algún carguito, de manera de fortalecer su impronta electoralista. Esta capitulación se agrava si se tiene en cuenta que venimos de un triunfo enorme, el de los trabajadores y las trabajadoras de la salud de Neuquén.

Este acontecimiento, que marca un "antes y un después" en el escenario político, bien merecía ser anunciado por los parlantes, no sólo en la capital neuquina -como finalmente se hizo- sino también, y principalmente, en el centro de los acontecimientos políticos, en la plaza más emblemática de la Ciudad de Buenos Aires. 

Pero, además... ¿Cómo no aprovechar esta fenomenal tribuna para solidarizarse con la huelga de los portuarios de Chile y el inicio de la rebelión en Colombia, convocando a las masas de nuestro país a seguir esos ejemplos? ¡Ese no es otro que el rumbo que marcaron Spies, Parsons, Engel y Fischer, cuando, desde el patíbulo, gritaron sus verdades al mundo entero, para seguir viviendo en la memoria de la clase trabajadora por siempre!

En ese sentido, la concentración que realizamos algunas pequeñas organizaciones en Plaza Constitución, se agiganta-en términos políticos- si se la compara con la que podrían hacer realizado los partidos “grandes” de la izquierda. En nuestro acto, no nos achicamos, más bien todo lo contrario, porque asumimos las palabras de uno de sus oradores, el camarada Eduardo Sartelli de Razón y Revolución, quien explicó, de manera sencilla, que “la realidad juega a favor nuestro”.  

Esto quiere decir que el espacio que dejan otros y otras, en el marco de la actual crisis sin retorno del Sistema Capitalista global, puede ser ocupado por quienes, a pesar de su pequeñez inicial, tenemos la voluntad de ocuparlo, agitando con fuerza las consignas de la Revolución Obrera y Socialista, de manera de sintonizar con la actual situación de la lucha de clases, que continuará jugando a nuestro favor!

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